Creció el déficit fiscal un 60% en un año, impulsado por la obra pública

El Gobierno pdeficit-de-obra-publicauso en marcha su anunciado plan preelectoral y aceleró en febrero el gasto en jubilaciones, vivienda, educación y transporte. Aunque en línea con lo presupuestado, el gasto público creció el mes pasado un 39,1% anual, por encima de la inflación del período, y sobre todo, bastante por encima de los ingresos, que en el mismo mes aumentaron un 35,6%. Así, el déficit fiscal primario (la diferencia entre ingresos y egresos antes del pago de los intereses de la deuda) ascendió a $ 26.746,8 millones, un 60,7% más que en igual período del año anterior. Si se incluyen los intereses, el déficit financiero sumó $ 30.000 millones, un 46,1% más que un año atrás.

“El Gobierno está acelerando el gasto electoral -dijo Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica-. Subieron los subsidios sociales, las transferencias a las provincias y el gasto de capital.”

De acuerdo con las cifras difundidas por el Ministerio de Hacienda, el gasto en prestaciones sociales el mes pasado creció por encima del promedio, un 47,1% interanual, y sumó $ 86.430 millones. Representa casi el 53% de todos los gastos corrientes del Estado. “Están teniendo gran impacto las leyes de reparación histórica y de movilidad jubilatoria -dice Amílcar Collante, economista de Cesur-. El Gobierno se comprometió con un ítem del gasto que representa gran parte del gasto público total, y no hay forma de revertirlo; son inamovibles las prestaciones. Hay que ver el resto cómo se comporta”, advierte.

De todas formas, lo más destacado en febrero pasado fue la aceleración del gasto de capital, que aumentó un 64%, a $ 15.955,8 millones, de la mano de un crecimiento de las erogaciones en transporte -obra pública vial-, que avanzaron un 41,4%; educación, un 95,3%, y vivienda, un 289,5%. “La ejecución de obra pública fue récord, superó los $ 18.000 millones en el primer bimestre”, subrayó Álvarez. “El Gobierno entiende que tiene que acelerar la construcción, que es un sector clave, no sólo por el encadenamiento productivo que implica, sino también por el empleo. Si el empleo no mejora en forma más acelerada, la recuperación no se siente en la calle. Como la industria va a seguir ajustando, el único sector que puede cambiar el mapa rápidamente es el de la construcción”, opinó.

María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, cree que el crecimiento del gasto en obras no es preocupante ni pone en riesgo por ahora la meta anual prometida por el ministro Nicolás Dujovne de un déficit fiscal del 4,2% del producto bruto interno (PBI). No sólo porque el gasto está en línea con lo previsto en el presupuesto, sino porque la base con la cual se lo está comparando, febrero de 2016, es atípica. El año pasado, en ese mes prácticamente se había frenado todo gasto de capital, mientras trascendían los innumerables casos de corrupción del kirchnerismo y el Gobierno auditaba el descalabro heredado en obra pública.

“La comparación con el año pasado es engañosa. No me asusta la cifra de gasto, me asustaría si los ingresos no dieran”, dice Castiglioni. “De hecho, está todo más o menos en línea con el presupuesto. Además, el valor absoluto de gasto de capital no es exorbitante. El año pasado, el gasto promedio de capital del segundo semestre fue de 16.900 millones por mes.”

“Seguimos reorientando el gasto público de acuerdo con nuestras prioridades. Destinamos cada vez más recursos en mejorar la infraestructura del país, con más obra pública, y la situación de aquellos sectores más vulnerables -dijo el ministro Dujovne en un comunicado-. De cada $ 4 nuevos que se han gastado en lo que va del año, $ 3 los destinamos a obra pública y prestaciones sociales. Y de a poco vamos gastando menos en subsidios económicos. Todo ello en un marco de previsibilidad y consistencia que nos dan las metas fiscales”, argumentó.

La principal fuente de ahorro fueron, una vez más, los subsidios económicos. Los aumentos de tarifas hicieron que los subsidios subieran por debajo del gasto promedio e incluso cayeran en términos reales, dado que aumentaron un 25,7%, cuando la inflación interanual estimada por los economistas fue del orden del 34%. En febrero se gastaron en subsidios $ 14.452 millones.

“En el fondo tenés que se ajusta el gasto de la clase media, los subsidios, y la que más recibe es la clase más vulnerable, porque aumenta el gasto en las asignaciones por hijo y las familiares, en educación, vivienda y transporte”, dice Castiglioni.

Pero no todos están tan tranquilos con la dinámica de las cuentas públicas. Irina Moroni, economista jefa de la Fundación Capital, cree que los gastos creciendo por encima de la inflación no contribuyen precisamente a hacerle más fácil la tarea al Banco Central (BCRA) para contener los precios. Además, destaca, los gastos siguen creciendo a mayor velocidad que los ingresos.

“Probablemente -concede Moroni-, el Gobierno esté cumpliendo con la meta del primer trimestre, que es más bien laxa. Los mayores esfuerzos fiscales están concentrados para después de las elecciones”, anticipa. Para muchos, después de octubre se jugará otro partido.

Fuente: La Noticia Web – 28/03/2017