Gobernabilidad metropolitana: la hora de avanzar

2017/02/08 | IDM, Nuestras Acciones

facundo-suarez-lastraPOR FACUNDO SUÁREZ LASTRA, SECRETARIO EJECUTIVO DE LA COMISIÓN CONSULTIVA DEL ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES – Encaramos el 2017 como el año en que se producirá el gran cambio en la Región Metropolitana, con un nuevo concepto sobre la institucionalidad de la Gran Buenos Aires.

La decisión del Gobierno Nacional de crear la Comisión Consultiva para el Área Metropolitana de Buenos Aires y la buena aceptación e integración a la propuesta de parte del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad Autónoma crea por fin, el ámbito desde el cual se puede reformular, un esquema de gobierno que ha devenido obsoleto.

Esta iniciativa del poder político ratifica, da sentido y lleva a la práctica con acciones el gran consenso que existe entre la academia y las agencias gubernamentales especializadas de que la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano son un mismo territorio: La Gran Buenos Aires. Las demandas y necesidades de sus habitantes atraviesan distintas jurisdicciones y se requiere en consecuencia un nuevo espacio de gobierno con capacidad de resolver los problemas que esto plantea.

Se trata de aprovechar la oportunidad de la vocación compartida en el liderazgo de las tres jurisdicciones para generar una institucionalidad en la región que perdure en el tiempo.

La mayoría de los municipios del área, incluidos aquellos con mayor población, están conducidos por el justicialismo; esto nos compromete con un proceso de debate y participación abierto a todas las fuerzas políticas con responsabilidad en la región.

Hay problemas que tienen dimensión metropolitana y que solo desde esa perspectiva se pueden enfrentar. La institucionalidad que no respeta la realidad es impotente e ineficaz, como lo vimos hasta ahora.

Existe una enorme asimetría entras las demandas y necesidades de los casi 15 millones de  habitantes de la región y las facultades de los distintos niveles de Gobierno.

El primer eslabón, los municipios, carecen de las competencias y los recursos necesarios. Y la Nación, la Provincia y la Ciudad Autónoma, con facultades, competencias y recursos fragmentados, muchas veces superpuestos, casi siempre descoordinados, e indiferentes a un trabajo en común conforman un estado de las cosas que nos proponemos superar.

Han existido desde comienzos del siglo XX varios antecedentes e intentos diversos de hacer este gran cambio, y su falta de continuidad y desarrollo han generado una entendible desazón en quienes tanto vienen trabajando por lograr una nueva gobernanza metropolitana. Por eso nuestro compromiso y mandato de hacer de la Comisión el instrumento para que juntos superemos el subdesarrollo institucional de La Gran Buenos Aires.

Tomaremos como base para la acción el gran aporte contenido en los “Lineamientos Estratégicos para la Región Metropolitana” que elaborara el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en el año 2007. Entendemos que el amplio nivel de compromiso de diversos organismos públicos y privados que participaron de su redacción, sometidos a la debida actualización que se requiere, son una referencia para la convocatoria que haremos para conformar el cuerpo consultivo que contempla el artículo 4 del decreto nº.1126/2016.

El vacio hoy existente, desde hace años, lo viene cubriendo el Gobierno Nacional que es quien en definitiva ha tomado las principales decisiones de inversión  en el gran Buenos Aires. De esta forma, municipios carentes de competencia y de recursos, que a la vez son ámbito de un enorme caudal electoral, profundizaron su dependencia a la discrecionalidad del Gobierno Federal.

Con el nuevo enfoque se trata de evitar eso. El objetivo es por el contrario potenciar la capacidad de acción de los tres niveles de gobierno y generar un ámbito donde las decisiones y el aporte de los recursos sean compartidos. Rediseñar el mapa de competencias, funciones y recursos en la Región Metropolitana.

Deberemos revisar los criterios de financiamiento de la región teniendo en cuenta el desfasaje entre la capacidad tributaria potencial y lo efectivamente percibido, con especial atención a los ingresos coparticipables donde la brecha supera ampliamente lo percibido en otras jurisdicciones.

Conviven en la región distintos grados de desarrollo urbano; poblaciones con un nivel de vida equiparable a las más ricas de mundo, una amplia franja de sectores medios a los que no se les prestan servicios públicos de calidad, y una enorme cantidad de asentamientos al margen de las normas y los servicios básicos que son el refugio posible de los más pobres de nuestra sociedad.

Los ambientes humanos degradados así como la pobreza, la falta de educación, capacitación laboral, la atención de la salud y la infraestructura necesaria para una metrópolis como Buenos Aires deben ser considerados  una responsabilidad colectiva de toda nación  y es por esto imprescindible la participación del Gobierno Nacional en el nuevo espacio político/institucional a crear.

Conformar este ámbito de gobierno compartido para los temas regionales contribuirá también a desarrollar una identidad política a la Gran Buenos Aires, hoy inexistente. Los habitantes de la región perciben su pertenencia al municipio en que viven  y no se asumen como ciudadanos de un espacio mayor que los une a sus vecinos. Sin una mirada regional no se logrará ni la participación ni el apoyo popular que requieren los procesos de cambio. Aspiramos a contar con  un  gobierno fuerte, un liderazgo político claro en las tres jurisdicciones y en cada uno de los municipios. Tenemos  la decisión de compartir la iniciativa con el sector privado, ONG’s, asociaciones profesionales y departamentos especializados de universidades públicas y privadas.

 El camino que proponemos no es  la reorganización de la representación política del área, cada jurisdicción y municipio preservará la representatividad popular  que hoy detenta.

Gestar una nueva institucionalidad para el AMBA es una necesidad impostergable para trabajar con eficacia sobre las necesidades de casi 15 millones de personas. Esta convicción es la medida de nuestro compromiso para lograrlo. Pondremos entonces el mayor empeño y los invitamos a que nos acompañen en la tarea que puede  mejorar la vida de tantos ciudadanos.