Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la metr贸polis Buenos Aires

Por Florencia Silberstein

Objetivos_de_Desarrollo_SostenibleEl pasado 27 de septiembre concluy贸 la Cumbre de Desarrollo Sostenible en la que se aprob贸 la Agenda post-2015 para el desarrollo que regir谩 la pol铆tica de los 193 pa铆ses miembros de la Organizaci贸n de Naciones Unidas (ONU) hasta el a帽o 2030. La nueva Agenda se compone de 17 objetivos y 169 metas y constituye una etapa superadora en la b煤squeda del desarrollo global.

Desde la Fundaci贸n Metropolitana proponemos reflexionar sobre la forma en que los recientemente propuestos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incidir谩n sobre el 脕rea Metropolitana de Buenos Aires.

De los Objetivos de Desarrollo del Milenio a los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Quince a帽os atr谩s se daban a conocer los ODM: una gu铆a de 8 puntos y 19 metas que orientar铆an el accionar de los entonces 189 pa铆ses miembros de la ONU hasta el a帽o 2015.

Los ODM constituyeron una innovaci贸n pues el contexto en el que fueron gestados hab铆a cambiado: tras un giro en la pol铆tica internacional y una adaptaci贸n a la globalizaci贸n emergente, se iniciaba un cambio profundo en la percepci贸n que la comunidad internacional ten铆a respecto del desarrollo. Comenz贸 a dejarse de lado la centralidad de los Estados y las cuestiones m谩s 鈥渄uras鈥 de la pol铆tica y, en su lugar, apareci贸 una agenda orientada al desarrollo social y econ贸mico. Se empez贸 a hablar de una gobernanza global y las naciones se聽 comprometieron a adoptar pol铆ticas聽 de desarrollo a partir de una agenda com煤n.

En los a帽os posteriores se hizo un seguimiento del estado de los objetivos dando lugar a una serie de informes que daban cuenta de los avances, o la falta de ellos. Los resultados dividieron a los expertos en defensores y en detractores de los ODM y, si bien los motivos de acuerdo y desacuerdo var铆an, persever贸 un consenso fundamental: la continuidad del esquema del milenio.

Los ODM reflejaron tanto el triunfo de la cooperaci贸n entre pa铆ses en la lucha por el desarrollo, como la necesidad de poner el 茅nfasis en aspectos de la pol铆tica distintos de los tradicionales. Y aunque constituyeron una gu铆a adecuada para profundizar aquello que hab铆a sido exitoso[1], no estuvieron exentos de errores ni cr铆ticas[2], lo que implicaba una necesaria modificaci贸n y redefinici贸n.

A partir del 2010, y de cara al final del per铆odo contemplado en el esquema del milenio, comenz贸 a discutirse la agenda del desarrollo que presentar铆a el camino a seguir despu茅s del 2015.

El contexto internacional que enmarc贸 ese debate, fue distinto de aqu茅l en el que se hab铆an delineado los ODM: despu茅s de una situaci贸n de crisis y reajustes del sistema internacional[3], se configur贸 un nuevo escenario caracterizado por el ascenso de los pa铆ses receptores de ayuda y la ca铆da de los dadores de la misma[4].

Esta nueva organizaci贸n del sistema internacional result贸 favorable para una discusi贸n m谩s equitativa, horizontal e inclusiva: en el proceso de elaboraci贸n de los ODS se contempl贸 la presencia, no s贸lo de un grupo de pa铆ses mucho m谩s representativo de todas las regiones, sino tambi茅n se incluy贸 una serie de consultas y encuestas a distintos grupos de la sociedad civil as铆 como a representantes del sector privado.

La pluralidad en la participaci贸n brind贸 a la negociaci贸n de la nueva agenda una visi贸n m谩s global e integradora proporcionando nuevos retos, redefiniendo responsabilidades y desaf铆os globales, pero, fundamentalmente, ampliando el concepto del desarrollo mismo: ya no podr铆a basarse en pol铆ticas de ayuda desde el Norte hacia el Sur, sino que deber铆a ser considerado como un problema global y resolverse a trav茅s de la acci贸n colectiva.

De esta manera la agenda se extendi贸 considerablemente para dar prioridad a principios como los derechos humanos, la sostenibilidad y la igualdad y contemplar nuevas dimensiones del desarrollo como el econ贸mico y social incluyente, la sostenibilidad ambiental y la paz y seguridad, no comprendidas en el esquema del milenio.

La Agenda post-2015 busca integrar las agendas de desarrollo econ贸mico-social, ambiental y del cambio clim谩tico. Sus 17 objetivos y 169 metas son mucho m谩s vastos, profundos y comprehensivos y apelan a una estrategia de desarrollo global m谩s seria, ambiciosa, integral y susceptible de ser adoptada por las naciones que la limitada agenda de lucha contra la pobreza y desarrollo social dise帽ada a principios del milenio.

El Objetivo 11: 鈥淟ograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles鈥

oBJETIVOS Taller_Regional_PNUD_Post2015No es ninguna novedad que transitamos un mundo crecientemente urbanizado. Aproximadamente 3.500 millones de personas-un poco m谩s de la mitad de la poblaci贸n mundial- vivimos en zonas urbanas, y se espera que en los pr贸ximos quince a帽os esta cifra se incremente en 1,1 billones[5]. En la actualidad, existen alrededor de 500 ciudades esparcidas por el mundo que cuentan con m谩s de 1 mill贸n de habitantes, cuando a principios de siglo XX eran s贸lo 16 las urbes con estas caracter铆sticas. Respecto de las megaciudades, definidas como aglomeraciones urbanas con diez millones de habitantes o m谩s, suman 32 en el mundo y, mientras que actualmente concentran el 6,4% de la poblaci贸n mundial, para 2030 se espera que esa proporci贸n aumente a 8,7%.

La Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Econ贸micos (OCDE) present贸 en febrero de este a帽o un documento titulado 鈥淓l siglo metropolitano鈥, que adelanta que, para fines del siglo XXI, la mayor parte de la urbanizaci贸n del globo va a haberse completado y que la poblaci贸n urbana mundial alcanzar谩 los 9 billones de habitantes, un 85% de la poblaci贸n mundial total. No son datos menores si se tiene en cuenta el acuerdo generalizado respecto del rol esencial que juegan las ciudades como motores del desarrollo.

La naturaleza de las 谩reas metropolitanas -y de los aglomerados urbanos en general-聽 implica la creaci贸n de empleos, la distribuci贸n de servicios, la configuraci贸n de complejas redes de transporte y la posibilidad de erigirse en grandes centros de actividad econ贸mica. Si bien el grado de participaci贸n聽 var铆a dependiendo de la regi贸n as铆 como de las condiciones en las que cada pa铆s se desarrolla, las ciudades contribuyen en gran medida al PBI nacional.[6] Y, cuanto m谩s y mejor desarrollada se encuentra una ciudad, mayor es el aporte.

Adem谩s, debido a su papel preponderante en la vida pol铆tica, econ贸mica y social, las urbes constituyen factores determinantes para asentar a las naciones en una situaci贸n m谩s favorable en el camino hacia el desarrollo. El avance de la urbanizaci贸n corrobora a las ciudades como centros de prosperidad.

Sin embargo, la magnitud del incremento proyectado en la poblaci贸n urbana podr铆a arruinar esta bonanza. El foco de la preocupaci贸n est谩 puesto sobre la forma en que se tutela ese crecimiento urbano ya que es el que define la capacidad de los pa铆ses para adaptarse al cambio. La gesti贸n de las metr贸polis es de por s铆 dif铆cil, pero se vuelve mucho m谩s compleja cuanto m谩s se agrandan. En muchas de ellas una gesti贸n de la expansi贸n urbana incorrecta o no planificada puede desencadenar serios conflictos de diferente 铆ndole (contaminaci贸n, movilidad, exposici贸n a riesgos naturales, mala distribuci贸n de fondos para servicios p煤blicos, etc.).

John Wilmoth, Director de la Divisi贸n de Poblaci贸n del Departamento de Asuntos Econ贸micos y Sociales (DESA) de la ONU asegur贸 en un comunicado de prensa de 2014 que 鈥淟a gesti贸n de las 谩reas urbanas se ha convertido en uno de los retos m谩s importantes del siglo XXI. El acierto o fracaso que tengamos al impulsar ciudades sostenibles ser谩 el factor m谩s importante en el 茅xito de la agenda de desarrollo post 2015 de la ONU鈥.

El objetivo n煤mero once de los ODS sostiene la opini贸n del Sr. Wilmoth porque propone la reivindicaci贸n de lo聽local y hace referencia a que la urbanizaci贸n sustentable es indispensable para un desarrollo universal exitoso. Si las ciudades est谩n bien gestionadas pueden ofrecer oportunidades magn铆ficas para la expansi贸n de los servicios b谩sicos de una forma m谩s sencilla, m谩s econ贸mica y hasta menos da帽ina para el medio ambiente.

En este sentido, el abrumador aumento de la poblaci贸n urbana mundial previsto para las pr贸ximas d茅cadas, implica que la manera en que se gestionen y planifiquen las ciudades no s贸lo tendr谩 importantes efectos econ贸micos y sociales, sino que adem谩s ser谩 imprescindible a la hora de alcanzar los mencionados ODS.

Para ello, y en consonancia con el esp铆ritu que dio lugar a la sanci贸n de la Agenda post-2015, un documento publicado por ONU-H谩bitat[7] afirma que, si bien es cierto que las ciudades son los centros de prosperidad por excelencia, es necesario revisar el concepto mismo de prosperidad. El informe propone que las autoridades p煤blicas reconsideren聽sus pol铆ticas y acciones y que las orienten m谩s all谩 del crecimiento econ贸mico, hacia otros aspectos de igual importancia como la calidad de vida, la infraestructura, la equidad y la sustentabilidad ambiental.

De acuerdo con esto, es posible aseverar que para alcanzar los objetivos plasmados en la Nueva Agenda, la inevitable urbanizaci贸n progresiva debe ser conscientemente planificada y llevada a cabo contemplando inclusi贸n y sustentabilidad.

El Desarrollo Sostenible y la Regi贸n Metropolitana de Buenos Aires

En el a帽o 2000, la Rep煤blica Argentina adher铆a, junto con el conjunto de los Miembros de Naciones Unidas, a la anteriormente mencionada Declaraci贸n del Milenio. Un a帽o m谩s tarde, sin embargo, el pa铆s se derrumb贸 como consecuencia de una profunda crisis econ贸mica, pol铆tica y social -una de las m谩s importantes de su historia- obligando a la dirigencia pol铆tica a concentrar sus esfuerzos en recuperar la estabilidad institucional.

Un orden incipiente lleg贸 en el 2003, a帽o de elecciones y de asunci贸n del nuevo gobierno. De esta forma se inaugur贸 una nueva etapa: empez贸 un arduo proceso de reconstrucci贸n de la estructura nacional y comenz贸 a asomar una gran oportunidad para reorganizar el crecimiento del pa铆s. La calma recobrada permiti贸 reestablecer la agenda pol铆tica y, entre otras cosas, se prioriz贸 la necesidad de trabajar en los ODM para alcanzar el desarrollo nacional. Un Informe sobre la implementaci贸n de los ODM en la Argentina publicado ese mismo a帽o, indicaba que 鈥渆l conjunto de los Objetivos y Metas propuestas deber铆a ser un aporte significativo para sugerir prioridades en la formulaci贸n de nuevas pol铆ticas y programas, as铆 como para establecer aquellas reformas que preserven el capital humano y social que las pasadas generaciones lograron construir y que la actual debe proyectar para las futuras鈥[8]. De esta forma, la Declaraci贸n del Milenio se constitu铆a en una gu铆a fundamental para el dise帽o de las pol铆ticas nacionales de desarrollo.

En consonancia con esto, se present贸 la Pol铆tica Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PNDT) que fijaba como plazo el a帽o 2016. Esta pol铆tica tuvo 鈥渃omo objetivo general guiar las acciones con impacto espacial hacia un crecimiento equilibrado, integrado, sustentable y socialmente justo del territorio argentino y construir mecanismos de intervenci贸n m谩s adecuados para aprovechar las oportunidades de desarrollo鈥[9].

En el 2004, y a partir de la PNDT, fue formulado el Plan Estrat茅gico Territorial (PET)[10]. En este 煤ltimo se analizaron las diferencias y desigualdades dentro de todo el territorio y se聽 plantearon tres objetivos b谩sicos: 鈥渕ejorar y sostener el crecimiento de la producci贸n en forma equilibrada, mediante la construcci贸n de infraestructura y equipamiento; garantizar el acceso de la poblaci贸n a los bienes y servicios b谩sicos, promoviendo el desarrollo equitativo de las regiones y el arraigo de sus habitantes; contribuir a la valorizaci贸n del patrimonio natural y cultural a trav茅s de una gesti贸n integrada y responsable鈥. Reconociendo la existencia de 鈥渦n contexto global en el que las ciudades han cobrado un valor significativo como administradoras y promotoras del desarrollo鈥, propuso un cambio de paradigma respecto a la forma en que se conceb铆a el territorio: en lugar de analizarlo s贸lo en t茅rminos de 谩reas y corredores, pasar铆a a comprenderse como 鈥渟istema de asentamientos humanos鈥. As铆, el PET plante贸 la necesidad de consolidar un sistema polic茅ntrico de ciudades a trav茅s del refuerzo de las urbes intermedias y el fortalecimiento y reestructuraci贸n de las grandes metr贸polis. Este Plan remarc贸 el fuerte impacto que los nuevos patrones de flujos de bienes, personas e informaci贸n tienen en la transformaci贸n del sistema de asentamientos humanos y su consecuente incidencia en la gesti贸n de los mismos[11].

Para hacer frente a estos nuevos desaf铆os, expres贸 la necesidad de aplicar instrumentos m谩s acordes como Planes Estrat茅gicos y de Ordenamiento, que 鈥渃omplementen y enriquezcan los esquemas de gesti贸n tradicionales鈥 as铆 como de implementar 鈥減ol铆ticas basadas en acuerdos entre todos los niveles de gobierno鈥. El Plan Nacional se帽al贸 adem谩s la importancia de 鈥渇ortalecer el planeamiento urbano como herramienta de previsibilidad y formaci贸n de consenso, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad futura鈥 agregando que 鈥渓a concientizaci贸n respecto de la necesidad de regulaci贸n del uso de suelo y la consecuente orientaci贸n de las inversi贸n p煤blica y privada en materia de emprendimientos e inversiones en infraestructura, constituye un elemento fundamental para garantizar un desarrollo urbano sostenible.鈥. Por 煤ltimo vale destacar que esta Estrategia Nacional del Desarrollo otorg贸 un papel central a la Regi贸n Metropolitana de Buenos Aires (RMBA)[12]. Enfatizando la creciente complejidad de las din谩micas y funciones que determinan la evoluci贸n de la metr贸polis, el Plan expuso el deterioro de la 鈥渆structura de soporte de la regi贸n鈥 y su implicancia negativa en las distintas dimensiones de la misma. Dando cuenta de ello, se propuso una profunda reestructuraci贸n[13] con el objetivo 煤ltimo de 鈥渁vanzar hacia un modelo de ciudad integrada, equitativa, y diversa, que ofrezca una adecuada plataforma de soporte para el desarrollo de las actividades productivas y de servicios, y que brinde a sus habitantes un contexto adecuadamente urbanizado y un ambiente saludable鈥.

mapa lineamientosEntre el 2005 y el 2007, y en el marco del PET, se trabaj贸 en la elaboraci贸n de los Lineamientos Estrat茅gicos para la Regi贸n Metropolitana Buenos Aires[14], un documento oficial que da cuenta de las cuestiones-problem谩ticas centrales. Los Lineamientos propusieron una serie de l铆neas de acci贸n para establecer las condiciones para 鈥construir acuerdos y ordenar iniciativas privadas鈥 en torno al desarrollo de la regi贸n, tanto para aprovechar oportunidades de crecimiento como para revertir tendencias negativas. Este Programa detect贸 un cambio en los patrones de crecimiento y evoluci贸n de la metr贸polis que obligar铆a a realizar una modificaci贸n en el enfoque a la hora de proponer pol铆ticas p煤blicas ya que se afirmaba que, con la expansi贸n de la mancha urbana, la RMBA pasaba a responder a una forma de organizaci贸n que hab铆a perdido vigencia. En el documento se identificaron cinco grandes componentes de la organizaci贸n territorial que deb铆an ser contemplados: los espacios de la producci贸n industrial y el sistema portuario; los espacios del comercio y los servicios y el sistema de centros; el sistema del h谩bitat y los crecimientos urbanos; la movilidad: estructura vial y sistema de transporte; y por 煤ltimo el sistema ambiental: cuencas, gesti贸n de residuos, 谩reas verdes y espacios periurbanos. Tambi茅n se registr贸 la existencia de tres matrices que se vieron profundamente afectadas ante el avance de la urbanizaci贸n: la matriz ambiental, la matriz productiva o de desarrollo y la matriz de crecimiento.

Para lograr un mejoramiento general de estas matrices y alcanzar as铆 una 鈥渙rdenaci贸n sostenible de la expansi贸n urbana鈥 fueron presentados ocho lineamientos de intervenci贸n: 1. Suelo a retirar del proceso de urbanizaci贸n, 2. Suelo / tejido degradado a recuperar, 3. 脕reas a consolidar, 4. 脕reas consolidadas a rehabilitar y cualificar, 5. 脕reas a densificar, 6. 脕reas de borde a configurar, 7. 脕reas a urbanizar, 8. Suelo industrial y log铆stico a habilitar.

Durante los a帽os que siguieron se tomaron algunas medidas relevantes para la regi贸n. Algunas de ellas significaron un avance como la fundaci贸n de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), la elaboraci贸n del Plan Urbano Ambiental (PUA), la construcci贸n del Sistema de Metrob煤s, la implementaci贸n del Sistema 脷nico de Boleto Electr贸nico (SUBE) y la creaci贸n de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), entre otros.

Sin embargo, los problemas de fondo no habr铆an sido resueltos. En 2011 volvi贸 a presentarse una nueva estrategia de desarrollo orientada hacia una parte de la RMBA: un Plan de Regionalizaci贸n para la Provincia de Buenos Aires[15]. Esta flamante propuesta reconoci贸 nuevamente las diferencias y desigualdades de las regiones de la Provincia y la necesidad de formular un programa de desarrollo acorde a las caracter铆sticas de cada una. En el caso de la RMBA, se hizo un relevamiento de los temas-problemas que deber铆an ser considerados, pero mantuvieron vigencia las cuestiones mencionadas en Planes anteriores. Asimismo, fueron propuestas distintas formas de cooperaci贸n con CABA acerca de varias cuestiones metropolitanas, constituyendo as铆 otro importante intento de modificaci贸n de la gesti贸n en la regi贸n. Este Plan sin embargo no prosper贸.

El AMBA y su gesti贸n hoy

Con una poblaci贸n de casi 15 millones de habitantes, la Metr贸polis Buenos Aires se encuentra en el puesto 21 en el ranking de las megaciudades del mundo[16] y contiene al 36% de la poblaci贸n total del pa铆s y al 95% de la Provincia de Buenos Aires. De este total un 23% reside聽 en CABA y un 77% se encuentra distribuido en los distintos niveles del Conurbano Bonaerense. En cuanto a su participaci贸n en la econom铆a, seg煤n datos de 2006, la RMBA aporta el 46% del Producto Bruto Nacional (PBN).

La magnitud de la participaci贸n econ贸mica y demogr谩fica, sigue haciendo de la regi贸n el centro pol铆tico, productivo, financiero y comercial del pa铆s. Sin embargo, a pesar de su papel esencial y de los proyectos destinados a su mejora, aun hoy subsisten grandes trabas en el desarrollo de la metr贸polis.

A pesar de la normativa vigente y de los Programas ejecutados, persiste uno de los pilares fundamentales que hacen al atraso de la regi贸n: el irracional uso del suelo. La ausencia de planificaci贸n a帽adida a la falta de regulaci贸n y control Estatal en su consumo -para distintos fines- echa por tierra cualquier tentativa de gesti贸n eficiente de la expansi贸n urbana. As铆, la falta de coherencia y previsi贸n en la que se apoya esta problem谩tica, hacen de ella un denominador com煤n negativo en torno a otras cuestiones.

En primer lugar, aunque constituye una regi贸n muy rica, la inequidad contin煤a siendo un problema vital. Las diferencias socio-econ贸micas entre CABA y el conurbano por un lado, y entre los distintos sectores al interior de este 煤ltimo por otro, generan una amplia gama de serios contrastes[17]. El Observatorio del Conurbano Bonaerense insiste en 鈥渓a vigencia de la problem谩tica de la desigualdad y la pobreza en el 谩rea, la que presentar铆a un n煤cleo duro e irreductible caracterizado por una serie de factores estructurales. Adem谩s, manifiesta que 鈥el principal problema que deviene de la desigualdad social es el problema habitacional en el AMBA, el cual cada vez se profundiza m谩s al polarizarse socialmente las urbanizaciones鈥.[18]

En la actualidad la situaci贸n habitacional reviste un car谩cter de urgencia: con un n煤mero aproximado de 1.070 habitantes por km虏, la disputa por el acceso a la tierra y a la vivienda se torna feroz y son pocos los que salen favorecidos. Por un lado, la forma en que se reparte la poblaci贸n en el espacio, est谩 definida por el costo del mismo y su relaci贸n con el ingreso de los habitantes. Por otro, la concentraci贸n de la oferta laboral en la capital y sus alrededores, obliga a las personas a buscar una residencia lo m谩s cercana posible a su lugar de trabajo, presionando sobre la demanda de la misma. La desregulaci贸n y la ausencia de organizaci贸n en la producci贸n de suelo urbano, provocaron un vac铆o que fue inmediatamente ocupado por la l贸gica de mercado y la especulaci贸n inmobiliaria, estimulando as铆 el aumento del precio del suelo. Al mismo tiempo, las hist贸ricas desigualdades socio-econ贸micas, sumadas a la necesidad y a la falta de acceso al cr茅dito a tasa fija, facilitaron un importante crecimiento irregular de la ciudad a trav茅s de los loteos populares[19] y la autourbanizaci贸n, fen贸menos que perduran aun hoy.

Las respuestas brindadas a la crisis habitacional pusieron pa帽os fr铆os, pero el escenario no ha variado en su esencia. Si bien en diez a帽os el gobierno nacional ha ordenado la construcci贸n de 1 mill贸n de soluciones habitacionales, se sostiene que 鈥este esfuerzo no ha logrado descender los valores del d茅ficit, que se reproduce a la misma velocidad que se producen las obras p煤blicas. Esto es porque las pol铆ticas habitacionales est谩n fundamentalmente dirigidas a la ejecuci贸n de viviendas nuevas cuando el d茅ficit es mayoritariamente de viviendas recuperables鈥. Simult谩neamente, se est谩 trabajando 鈥渆n contra de una situaci贸n estructural: mientras que la l贸gica del Estado produce viviendas para dar respuesta al d茅ficit urbano habitacional; el crecimiento econ贸mico opera alentando la l贸gica del mercado鈥, 聽beneficiando el incremento en el costo de las viviendas e ignorando la l贸gica de la necesidad.[20]

En lo que a legislaci贸n se refiere, en 2012 fue sancionada la 鈥Ley de Acceso Justo al H谩bitat鈥 de la Provincia de Buenos Aires, la cual pretende brindar una salida definitiva a la crisis habitacional apoy谩ndose en la experiencia de la autourbanizaci贸n y apuntando a la reducci贸n de la especulaci贸n sobre el valor del suelo.[21] Esta ley, sin embargo, parecer铆a no haber logrado avances en lo informal debido a que enfrenta numerosas trabas y una lenta aplicaci贸n por parte de los municipios.[22] Por otro lado, por ser de publicaci贸n muy reciente, ser铆a apresurado hacer una evaluaci贸n respecto de sus efectos.

La realidad actual se caracteriza por la vigencia de altos grados de pobreza y desigualdad, 聽perfilando la situaci贸n social de algunos grupos como cr铆tica: mientras que en el Conurbano un 81% de los hogares est谩 ubicado en el nivel m谩s bajo de clasificaci贸n socioecon贸mica, en CABA s贸lo el 38% se halla situado en el m谩s alto. Esta marcada discrepancia se refleja en la calidad de vida que tiene la poblaci贸n residente de la Capital, en comparaci贸n con la del Conurbano, que debe lidiar con mayores tasas de riesgo alimentario, falta de cobertura de salud y d茅ficit de servicios b谩sicos (cloacas, agua y gas) lo que genera una m谩s alta dependencia de programas sociales que el total de los residentes de CABA. Asimismo, el Conurbano presenta rasgos desfavorables en cuanto a la cantidad de hogares emplazados en villas o asentamientos precarios con un 65% respecto del 35% localizado en la Capital. As铆, los pobladores del GBA sufren serias dificultades en relaci贸n al acceso a la vivienda (la tenencia irregular de la vivienda alcanza el 13% en el Conurbano y el 10% en la Ciudad de Buenos Aires), as铆 como la precariedad estructural. Por 煤ltimo, pero no menos importante, son los hogares del Conurbano los que se ven mayormente afectados por problem谩ticas vinculadas al medio ambiente tales como las inundaciones o alg煤n tipo de contaminaci贸n (con un 33% y 30% respectivamente).[23]

Si a esta situaci贸n socio-econ贸mica ya de por s铆 dif铆cil, se agregan otros temas de relevancia para la regi贸n, el panorama se ve agravado.

En cuanto a la movilidad en la metr贸polis, es significativo recordar su importancia tanto para el funcionamiento de la econom铆a regional, como su capacidad para brindar igualdad de oportunidades a sus residentes en el acceso a empleos y servicios.聽 Los estudios revelan que, aun cuando una gran proporci贸n de los habitantes de RMBA utilizan el transporte p煤blico, existe tambi茅n una parte importante de esta poblaci贸n que se ve excluida. Quienes se ven principalmente afectados son los sectores m谩s humildes y los residentes de barrios suburbanos: pareciera ser que cuanto m谩s lejos se encuentra un barrio de la ciudad Capital, m谩s aumenta la carencia de servicios. La inequidad no es la 煤nica problem谩tica que enfrenta la movilidad. En una regi贸n donde se registra 鈥渦n total de casi 30 millones de desplazamientos diarios, de los cuales el 90% son motorizados, el 55% en transporte individual (privado) y el 45%, colectivo (p煤blico)鈥, problemas de congesti贸n, inaccesibilidad, y contaminaci贸n contin煤an teniendo un peso considerable. Si bien las razones de estos inconvenientes son numerosas, se destaca la ausencia de una integraci贸n funcional, el incremento en la tasa de motorizaci贸n, la d茅bil conectividad intermodal y el car谩cter centralizado del sistema que otorga predominio a la Ciudad en desmedro del resto de la regi贸n.[24]

La cuesti贸n ambiental, por su parte, tambi茅n presenta serias complicaciones. Al respecto cabe subrayar dos cuestiones de relevancia. En primer lugar, el problema de los residuos urbanos de la RMBA: con una generaci贸n diaria de 17 mil toneladas de basura, la metr贸polis es la principal productora de residuos del pa铆s. De esta cantidad, mientras que 11 mil provienen de los municipios del Conurbano, 6 mil son generados en CABA. Un 88% del total de los residuos es destinado a la disposici贸n final que lleva a cabo la Coordinaci贸n Ecol贸gica 脕rea Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE). El conflicto vital que enfrenta hoy esta entidad de car谩cter interjurisdiccional (pertenece por partes iguales a la Provincia y a la Capital) es su desgaste. 脡ste se da no s贸lo porque se reduce el tratamiento integral de los RSU a su disposici贸n final, sino porque tambi茅n comienza a escasear la oferta de suelo para este fin. 聽Otras contrariedades que giran en torno a la problem谩tica de los residuos son el bajo grado de explotaci贸n industrial de los materiales susceptibles de ser recuperados, la ausencia de una conciencia ambiental, las dificultades que soportan los municipios para implementar pol铆ticas m谩s serias en la gesti贸n de los residuos as铆 como su representaci贸n indirecta en la CEAMSE, la alta tasa de dep贸sitos en rellenos sanitarios y, por 煤ltimo la falta de un abordaje regional del problema.

La otra gran problem谩tica ambiental es la de la Cuenca Matanza Riachuelo, hogar de alrededor de un 25% de la poblaci贸n de la RMBA. Son 14 municipios de la Provincia m谩s la Capital los atravesados por este curso de agua lo que comprende un total de 17 jurisdicciones intervinientes. La creaci贸n de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) en 2006 fue un avance, ya que tiene el deber de coordinar las acciones de las autoridades competentes para llevar a cabo las obras de saneamiento y ejercer control sobre las empresas responsables de la contaminaci贸n de la cuenca. Sin embargo, actualmente son tres millones de personas las que todav铆a deben convivir con la contaminaci贸n del agua, la ausencia de obras de infraestructura b谩sica, el desarrollo urbano e industrial no planificado ni controlado, la ausencia absoluta de control por parte del Estado y la conducta irresponsable de la mayor parte del sector privado.

Estas cuestiones esbozadas son s贸lo algunas de las problem谩ticas que enfrenta hoy la RMBA, pero contribuyen a demostrar que a煤n queda mucho por recorrer en el camino hacia el desarrollo de la regi贸n.

Como ya fue mencionado, en septiembre de este a帽o fue aprobada la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible en las Naciones Unidas, y la Argentina fue uno de los 193 pa铆ses miembros que particip贸 en su aprobaci贸n. Como lo fueron los ODM en el 2000, los ODS constituyen una nueva oportunidad para encarar el desarrollo y proporcionan un nuevo e innovador enfoque para hacerlo. No es menor el hecho de que el pa铆s se encamina hacia un cambio de gobierno y que las condiciones de implementaci贸n de la Agenda post-2015 ser谩n definidas por una nueva administraci贸n. Si bien es posible decir que los ODS van un poco m谩s all谩 de los colores pol铆ticos, la forma en que se lleven a cabo, la responsabilidad con que se los implemente y el compromiso de los diferentes actores que intervengan en su aplicaci贸n definir谩n sustancialmente el 茅xito que puedan tener tanto a nivel nacional como regional, y en especial, la metr贸polis Buenos Aires.

[1]Seg煤n un Informe de 2013 sobre los ODM, se ha reducido a la mitad la pobreza extrema, m谩s de 2.000 millones de personas han logrado el acceso a fuentes de agua potable, se han progresado en la lucha contra el paludismo y la tuberculosis, entre otros.

[2]En t茅rminos generales se ha reprochado a los ODM la poca ambici贸n de sus metas as铆 como el dejar de lado las causas b谩sicas de los problemas del desarrollo 鈥揷omo la desigualdad- para centrarse en los s铆ntomas del mismo 鈥搇a reducci贸n de la pobreza extrema. Se ha criticado tambi茅n no plantear modificaciones esenciales respecto a los medios necesarios para alcanzar esa agenda.

[3]La crisis financiera del 2008 incidi贸 en todo el planeta y golpe贸 fuertemente a Europa y a Estados Unidos. A esta crisis鈥搚 en gran medida como consecuencia de ella- se sum贸 el cuestionamiento al orden y las instituciones vigentes desde Bretton Woods y el ascenso de nuevos actores con una tendencia a la homogeneizaci贸n del escenario Internacional.

[4]El esquema de los ODM se apoyaba en la superioridad pol铆tica y econ贸mica de los pa铆ses del Hemisferio Norte y en la ayuda t茅cnica y financiera que brindar铆an a las naciones del Sur para alcanzar el desarrollo.

[5]鈥淚ntegrating population issues into sustainable development, including the post-2015 development agenda鈥. DESA, 2015. http://www.un.org/en/development/desa/population/commission/pdf/48/CPD48ConciseReport.pdf

[6]鈥淪tate of the world cities 2012/2013. Prosperity of cities鈥. ONU-HABITAT, 2013. https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/745habitat.pdf

[7]鈥淪tate of the world cities 2012/2013. Prosperity of cities鈥. ONU-HABITAT, 2013. https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/745habitat.pdf

[8] 鈥淥bjetivos de Desarrollo del Milenio Argentina. La oportunidad para su reencuentro鈥 Presidencia de la Naci贸n, 2003.聽 http://www.ambiente.gov.ar/archivos/web/interes/File/odm_objetivos.pdf

[9] 鈥淎rgentina 2016. Pol铆tica y Estrategia Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial鈥. Ministerio de Planificaci贸n Federal, Inversi贸n P煤blica y Servicios de la Naci贸n, 2003. http://www.cofeplan.gov.ar/html/pet/documentos/argentina_web_2016c_a332ad.pdf

[10] 鈥淧lan Estrat茅gico Territorial鈥. Ministerio de Planificaci贸n Federal, Inversi贸n P煤blica y Servicios, 2008. http://www.cofeplan.gov.ar/html/pet/documentos/pet_avance_2008.pdf

[11] Los principales efectos enumerados en el Plan son la metropolizaci贸n y conurbaci贸n de car谩cter interjurisdiccional; el crecimiento expansivo y descontrolado de las periferias urbanas; la presencia de sistemas urbanos interprovinciales y transnacionales; el impacto de los asentamientos humanos sobre los ecosistemas; el incremento del riesgo y la vulnerabilidad ambiental.

[12] La Metr贸polis Buenos Aires es el 谩rea delimitada por el R铆o de la Plata y la ruta provincial n煤mero seis. El espacio, que abarca una superficie total de casi 14.000 km2聽 y una superficie de la mancha urbana de 2.440 km2., contiene cuarenta gobiernos locales y cuarenta y dos jurisdicciones, incluyendo el gobierno provincial y el nacional.

[13] Para ello fueron sugeridas doce l铆neas de acci贸n: 1. Reestructurar el sistema portuario, su sistema de accesos y 谩reas de apoyo log铆stico, 2. Completar la red vial, 3. Fortalecer el sistema energ茅tico, 4. Reestructurar el espacio de la producci贸n, 5. Reorganizar el sistema de transportes, 6. Consolidar el sistema de centros y subcentros urbanos, 7. Conducir el crecimiento de la aglomeraci贸n, 8. Expandir las redes de agua y saneamiento hasta garantizar la cobertura total del 谩rea urbana, 9. Garantizar el manejo integral de las cuencas, 10. Reformular las pautas de tratamiento de residuos, 11. Promover un sistema de parques metropolitanos, 12. Implementar medidas de protecci贸n del borde periurbano.

[14] 鈥淟ineamientos Estrat茅gicos para la Regi贸n Metropolitana de Buenos Aires鈥. Subsecretar铆a de Urbanismo y Vivienda, 2007. http://www.mosp.gba.gov.ar/sitios/urbanoter/planurbana/Lineamientos_RMBA.pdf

[15] 鈥淧lan de Regionalizaci贸n. La estrategia de desarrollo para la Provincia鈥. Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, 2011. http://metropolitana.org.ar/wp-content/uploads/downloads/2015/06/La-estrategia-de-desarrollo-para-la-Provincia.compressed.pdf

[16] http://www.citypopulation.de/world/Agglomerations.html

[17] 鈥淧lan de Regionalizaci贸n. La estrategia de desarrollo para la Provincia鈥. Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, 2011. http://metropolitana.org.ar/wp-content/uploads/downloads/2015/06/La-estrategia-de-desarrollo-para-la-Provincia.compressed.pdf

[18] 鈥淗谩bitat y Vivienda en el Conurbano: Entre los derechos y los hechos鈥. UNGS, 2015. http://observatorioconurbano.ungs.edu.ar/?p=2145

[19] http://www.forometropolitano.org.ar/wp-content/uploads/2014/09/Presentaci%C3%B3n-Territorio-RFW-LP.pdf

[20] 鈥淗谩bitat y Vivienda en el Conurbano: Entre los derechos y los hechos鈥. UNGS, 2015. http://observatorioconurbano.ungs.edu.ar/?p=2145

[21] 鈥淗谩bitat y Vivienda en el Conurbano: Entre los derechos y los hechos鈥. UNGS, 2015. http://observatorioconurbano.ungs.edu.ar/?p=2145

[22] 鈥淟ey de Acceso Justo al H谩bitat: una caja de herramientas a medida鈥. Observatorio del Conurbano Bonaerense, 2015.聽 http://observatorioconurbano.ungs.edu.ar/?p=2200

[23]鈥淗eterogeneidades sociales en la Regi贸n Metropolitana de Buenos Aires鈥. UCA, 2013. http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo68/files/Boletin_AMBA_UCA.pdf

[24]Movilidad en la Metr贸polis: una cuesti贸n personal鈥. Fundaci贸n Metropolitana, 2011.