«Con la inundaci√≥n emergen los problemas urbanos de fondo»

laila robledo y amelia sardoPor la licenciada en Urbanismo Laila Robledo, integrante del equipo de asistencia técnica de la Fundación Metropolitana, y Amelia Sardo, tesista de la licenciatura en urbanismo (UNGS)

A semanas de la inundación que afectó a Buenos Aires y a La Plata, dejando un saldo de más de medio centenar de muertos y pérdidas materiales que superan los $ 4.000.000.000, los cuestionamientos se focalizan en los problemas urbanos de fondo. Entre la urgencia y el dolor, la cuestión urbana se coloca en la agenda, exhortando a la reflexión, no sólo acerca de qué ciudad se pretende, sino también y fundamentalmente, sobre cómo la misma se planifica y se gestiona.

¬ŅQu√© fall√≥? ¬ŅQu√© es lo que se ‚Äúdebe‚ÄĚ desde el urbanismo? Esto s√≥lo puede abordarse a partir del entendimiento de la ciudad como un sistema complejo. Desde esta base, se presentan algunas de las m√ļltiples dimensiones de la problem√°tica, al tiempo que se postulan acciones para su tratamiento, entendiendo la planificaci√≥n urbana como pol√≠tica p√ļblica.

Las lógicas de ocupación del territorio desde la perspectiva histórica

En Buenos Aires, la falla histórica inicial se produce al otorgarle a la ciudad  un tratamiento primario basado en criterios estéticos y funcionalistas. Las instrucciones fueroncuencas
las de una cuadr√≠cula, sin que importara la topograf√≠a dentro de esas l√≠neas rectas. As√≠, la situaci√≥n que hoy se percibe como un problema aislado, en realidad acompa√Īa a la urbe desde su fundaci√≥n.

El proceso de crecimiento de la RMBA pasó por alto importantes cuencas hidrográficas como las del Reconquista, el Luján y el Matanza- Riachuelo, cuyas subcuencas además recorren tanto la Provincia como la Ciudad de Buenos Aires.

En este marco, subyace la err√≥nea idea de que el problema de fondo ha sido una ausencia de planificaci√≥n, cuando en verdad, la forma de ocupaci√≥n del territorio ha sido tambi√©n producto de las corrientes de pensamiento de cada √©poca. Precisamente, La Plata es la fiel expresi√≥n de los preceptos del higienismo del siglo XIX, abocados a ¬†intervenir la ciudad a fin de lograr el triple objetivo de saneamiento, orden y ornato.¬†Cuando Dardo Rocha en 1880 orden√≥ la construcci√≥n¬† de La Plata, las escalas de densidad de poblaci√≥n eran menores que las actuales. Pedro Benoit tampoco imagin√≥ c√≥digos permisivos, precipitaciones de 300 mil√≠metros en 6 horas, y construcciones habitadas s√≥lo por inversiones especulativas. El crecimiento urbano y edilicio propici√≥ un aumento del coeficiente de impermeabilidad y de escorrent√≠a,¬† superando el dise√Īo original del sistema fluvial platense desde su √©poca fundacional.

Loteo arroyo Los BerrosSuperar viejos paradigmas implica comprender a la ciudad como una construcción social, sustentada a partir de las relaciones entre actores, que se producen y reproducen, en el marco de las transformaciones socio-económico-políticas.

En los ’40 y ¬ī50 se alent√≥ el crecimiento en extensi√≥n de la ciudad a partir de normativas que permitieron loteos en zonas no aptas. El negocio de vender primero terrenos inundables y despu√©s realizar obras sobre ellos fue tan rentable, que se repiti√≥ en la totalidad de los arroyos que surcan la CABA y la RMBA.

En los ¬ī90 se ocuparon indiscriminadamente los valles de inundaci√≥n a partir de la construcci√≥n de urbanizaciones privadas, en aquellos m√°rgenes de arroyos cuya¬†ocupaci√≥n previsible hab√≠a sido hasta ese momento la de villas y asentamientos.

La lógica del mercado

De este modo, el problema de fondo ha sido la delegaci√≥n de la cuesti√≥n urbana al capital privado. En esa l√≠nea, el Estado acompa√Ī√≥ el proceso permitiendo que el derecho, o no, a la ciudad estuviese determinado por el precio del suelo.¬†Vecinos Barrio Jose C Paz
D√©cadas de sucesivas incongruencias llevaron a crear las condiciones para que cientos de miles de personas habitaran terrenos inadecuados. La existencia de normas permisivas, la no aplicaci√≥n de normas adecuadas, o bien, la falta de control y monitoreo de estas √ļltimas, propici√≥ que los
bajos inundables fuesen ocupados, y valorizados, a pesar de los efectos sobre peligrosidad y vulnerabilidad evidenciadas en cada inundación.
Actualmente se han logrado importantes avances en términos normativos, la Ley de Acceso Justo al Hábitat introduce herramientas concretas de políticas de suelo con las que el Estado puede capturar las plusvalías urbanas que él mismo genera, a los efectos de crear las condiciones que faciliten el acceso a la ciudad por parte de los sectores históricamente postergados.

Dimensión política institucional

La inundaci√≥n vuelve a colocar en la agenda p√ļblica la cuesti√≥n urbana de fondo. Esto implica la profundizaci√≥n de la discusi√≥n sobre el futuro de la ciudad a partir de pol√≠ticas territoriales de largo plazo. En este sentido, el gobernador bonaerense Daniel Scioli reconoci√≥ que hab√≠a que adaptarse al «gran crecimiento urbano y desarrollo a la nueva infraestructura de servicios p√ļblicos y a las necesidades hidr√°ulicas, dada la realidad que puede tener cada casco urbano y haciendo un relevamiento del potencial riesgo que puede haber».

Los problemas metropolitanos entonces se asoman como la punta de un iceberg ante desgracias y cuando la situaci√≥n se encuentra al borde del colapso, tal es el caso del transporte, del estado del ferrocarril, de la saturaci√≥n de los rellenos sanitarios de la CEAMSE; problemas que demandan tratamientos que superen las concepciones cortoplacistas y sectoriales. En definitiva, requieren de una gesti√≥n urbana integral¬†¬†que necesariamente, coordine y compatibilice los diversos intereses, pero siempre a partir de los requerimientos de respuesta a necesidades colectivas. La Fundaci√≥n Metropolitana trabaja para promover, acompa√Īar y fomentar este proceso, buscando y facilitando los consensos necesarios.

Lo técnico-político

Haciendo escaso honor a Carlos Matus, otro de los problemas que evidencian estas circunstancias es la escasa correlaci√≥n entre lo t√©cnico y lo pol√≠tico.¬† Emerge la necesidad de potenciar las relaciones inter y transdiciplinarias para planificar lo urbano. Para citar un caso concreto: la comunidad cient√≠fica de la Facultad de Ingenier√≠a de la Universidad Nacional de La Plata hab√≠a advertido sobre las inminentes inundaciones: ‚ÄúEl sistema de evacuaci√≥n de excedentes pluviales se presenta insuficiente a√ļn para tormentas de baja intensidad‚ÄĚ,¬† alerta el informe.

En este sentido, queda clara la necesidad de realizar obras de infraestructura, pero si éstas no se producen en coordinación con la comunidad científica, e incluyendo a la comunidad en general, la situación tenderá a agravarse.

Dimensión ambiental

Desde la perspectiva ambiental emergen otras cuatro cuestiones centrales que hay que dejar claras:

  1. No est√° de m√°s repetir, una y otra vez, que ‚Äúlas cat√°strofes naturales no existen: una cat√°strofe es la expresi√≥n social de un fen√≥meno natural. Un terremoto en un desierto no es un desastre; tampoco lo es una inundaci√≥n sobre una costa despoblada‚ÄĚ (Brailovsky, 2010)
  2. Todo r√≠o o arroyo cava con sus crecidas un √°rea llamada ‚Äúvalle de inundaci√≥n‚ÄĚ, que es la que vuelve a ocupar cuando llueve por encima del promedio.
  3. En el AMBA no se cuenta con un sistema de espacios verdes y libres de escala metropolitana.
  4. El Río de la Plata está experimentando un incremento de su nivel medio, tanto por el aumento del nivel del mar, como por el cambio en la dirección de los vientos estacionales y el incremento del caudal de los tributarios principales que implican una mayor vulnerabilidad de la zona costera a las inundaciones. Dicha vulnerabilidad está determinada por el incremento progresivo de las recurrencias.
Qué se puede hacer desde el urbanismo

Como se observa, las ciudades requieren de nuevos abordajes que contemplen la problem√°ticas de fondo. La ciudad requiere, por ende, una planificaci√≥n urbana como pol√≠tica p√ļblica. Esto significa que para ‚ÄúHacer ciudad‚ÄĚ se la deber√° pensar primero como una totalidad, a largo plazo y en grande. Puntualmente, desde la perspectiva urban√≠stica postulamos algunas pautas para abordar y encarar la problem√°tica:

  • Elaborar, gestionar y ejecutar planes integrales el Ordenamiento Territorial y Urbano, que incluyan tanto la dimensi√≥n econ√≥mico-social¬† como la cuesti√≥n ambiental. Que se adapten a la realidad local de cada ciudad, o municipio, pero siempre dentro de l√≥gicas mayores y m√°s complejas, como son las cuencas.
  • Planificar la ciudad, considerando escenarios urbanos tendenciales que incluyan la variable ambiental, el aumento del nivel del mar, contemplaci√≥n de la topograf√≠a urbana, la previsi√≥n de¬† cantidad de suelo y de espacios verdes con capacidad absorbente. En definitiva, considerar su capacidad de soporte.
  • Determinar los indicadores urban√≠sticos, la zonificaci√≥n y las de unidades de gesti√≥n, a partir del an√°lisis de las condiciones ambientales existentes expresadas en esa¬†capacidad de carga.
  • Considerar que¬†Hacer urbanismo implica una responsabilidad social. A partir de las decisiones urbanas y de una visi√≥n sist√©mica pueden orientarse¬† los procesos de densificaci√≥n, consolidaci√≥n y expansi√≥n urbana de forma selectiva.
  • Compatibilizar crecimiento y preservaci√≥n¬†mediante instrumentos de planificaci√≥n que orienten la gesti√≥n de la ciudad¬† en un marco de sustentabilidad ambiental. Esta √ļltima entendida¬† partir de la perspectiva de sistemas complejos.
  • Respetar las l√≥gicas propias del sustrato f√≠sico¬†generando espacios verdes y libres que act√ļen como interfases de biodiversidad.
  • Realizar obras de infraestructura de escala urbana, acompa√Īadas con pol√≠ticas de suelo, interjurisdiccionalidad, inter y transdiciplinariedad. La ciudad no puede abordarse por la sumatoria simple de partes y el problema abarca m√°s de una esfera disciplinaria.
  • Socializar el conocimiento para el empoderamiento. El conjunto de la poblaci√≥n debe saber qu√© es lo que tiene que reclamar cuando se ve afectado derecho a la ciudadan√≠a. De otra manera, los ciudadanos quedan invisibilizados.
  • Por √ļltimo, es preciso conservar el¬†sentido com√ļn¬†¬ŅDe sirve una arquitectura verde manteniendo la especulaci√≥n inmobiliaria y sin un modelo de crecimiento urbano?