La oportunidad del gobierno electrónico

gustavo-sibillaPOR¬†GUSTAVO SIBILLA – DIRECTOR DE INVESTIGACIONES DE LA ASOCIACI√ďN ARGENTINA DE PRESUPUESTO P√öBLICO –¬†Uno de los fen√≥menos globales m√°s disruptivos que habr√° caracterizado el inicio del siglo XXI ser√° el proceso de masificaci√≥n de Internet y de los servicios m√≥viles de telecomunicaciones. ¬†Mientras en el a√Īo 2000 exist√≠an apenas 350 millones de usuarios de Internet en el planeta (5% de la poblaci√≥n mundial), en 2007 ese n√ļmero hab√≠a trepado a 1.375 millones (20 %) y en 2015 a 3.200 millones (40%). Es decir, una octuplicaci√≥n de la tasa de penetraci√≥n mundial de Internet en los primeros quince a√Īos del nuevo siglo. En paralelo, el acceso al servicio de telefon√≠a celular tambi√©n experiment√≥ su raid explosivo; mientras en el a√Īo 2000 a√ļn no se hab√≠a llegado a los 1.000 millones de suscripciones (16% de la poblaci√≥n mundial), en 2007 se registraban 3.370 millones (51 %) y en 2015 ya 7.210 millones (98%), con pa√≠ses como China e India superando largamente los 1.000 millones de celulares cada uno. En simult√°neo, la evoluci√≥n del hardware y software de estos dispositivos y la proliferaci√≥n de redes inal√°mbricas dieron vida a los tel√©fonos inteligentes. En tiempos hist√≥ricos en una chispa, cientos de millones de personas que antes deb√≠an sentarse frente a un ordenador de escritorio ocupando su l√≠nea fija, pudieron acceder de repente, desde la palma de sus manos y con libertad de movimiento, a un intercambio cuasi-infinito de datos con la Web.

En Argentina, mientras en el a√Īo 2000 solo un 7% de la poblaci√≥n era usuaria de Internet, en 2007 ese n√ļmero ya hab√≠a aumentado a 26% y en 2015 a 69%. Por su parte, las suscripciones de telefon√≠a celular pasaron en los mismos a√Īos de 6,5 millones (18% de la poblaci√≥n) a 40,4 millones (103%) y 60,7 millones (144%).

Los registros son elocuentes. Vivimos en un mundo cuyos atributos de interconexi√≥n e instantaneidad pertenec√≠an al campo de la ciencia ficci√≥n hace unas d√©cadas atr√°s. Esta emergente realidad trae consigo un desaf√≠o may√ļsculo para los responsables de la gesti√≥n p√ļblica habilitando una din√°mica in√©dita de vinculaci√≥n entre los ciudadanos y sus gobiernos, al facilitar tanto consultas y gestiones remotas -en tiempo real- como as√≠ tambi√©n mejoras en la capacidad de respuesta. Asimismo, permite generar canales m√°s fluidos de participaci√≥n ciudadana en la formulaci√≥n y control de pol√≠ticas p√ļblicas.

Sin embargo, a pesar de esta monta√Īa de evidencias, el relevamiento indica que los sucesivos gobiernos argentinos no han sabido explotar las bondades de las Tecnolog√≠as de Informaci√≥n y Comunicaci√≥n (TICs) para mejorar radicalmente su funcionamiento. Siendo un pa√≠s miembro del G-20, con un nivel de desarrollo humano ‚Äúmuy alto‚ÄĚ y contando con un perfil din√°mico de exportaci√≥n de servicios inform√°ticos, lo cierto es que la performance ‚Äúpuertas adentro‚ÄĚ en esta materia ha sido poco satisfactoria.

En el a√Īo 2010, la Rep√ļblica Argentina se ubicaba en la posici√≥n 48 dentro del Ranking de Gobierno Electr√≥nico que desde 2003 realiza Naciones Unidas. Dos a√Īos m√°s tarde retrocedi√≥ 8 posiciones (56) y en 2014 avanz√≥ 10 (46). A√ļn con el registro de esta √ļltima mejora, el pa√≠s se encuentra rezagado respecto a otros de desarrollo similar en la regi√≥n, como Chile (33) o Uruguay (26), sin mencionar, desde luego, a pa√≠ses como Corea (1), Nueva Zelanda (9) Espa√Īa (12), Estonia (15), Israel (17) o Irlanda (22).

El componente en el que Argentina ha mostrado mayor atraso respecto a sus vecinos inmediatos ha sido el correspondiente a la oferta de servicios online. Tales servicios refieren a la cantidad de información suministrada por distintas agencias oficiales, así como a la sofisticación de las herramientas provistas para realizar transacciones en línea.

Ahora que se ha aprobado la Ley de Acceso a la Informaci√≥n en la Argentina, ser√≠a muy bienvenido que su autoridad de aplicaci√≥n establezca un est√°ndar m√≠nimo de identidad digital para todas las √°reas de gobierno. Un n√ļcleo que especifique los datos de publicaci√≥n obligatoria respecto a: 1) funciones; 2) marco normativo; 3) plan estrat√©gico; 4) autoridades; 5) recursos humanos; 6) contrataciones; 7) proyectos; 8) presupuesto; 9) metas operativas, etc.

Sin la debida apertura y claridad se mutila de evidencias al debate de las pol√≠ticas p√ļblicas. No es posible en la opacidad discriminar hechos objetivos de interpretaciones subjetivas, ni desnudar tergiversaciones intencionadas. Sin un adecuado nivel de transparencia es imposible determinar si el esfuerzo colectivo de la Comunidad est√° siendo invertido en forma honesta y productiva por quienes transitoriamente ejercen el gobierno.