La seguridad en la metrópolis Buenos Aires

sin-titulo-2POR ELISABET CONTRERA –¬†¬ŅC√≥mo se combate la inseguridad? ¬ŅQu√© tipo de medidas son necesarias? ¬ŅDesde qu√© abordaje? Todos estos interrogantes se instalaron nuevamente a partir de los planes del Gobierno porte√Īo de colocar c√°maras de seguridad en 90 establecimientos educativos, incluidos 17 jardines y otras tantas escuelas secundarias. La medida fue suspendida por la Justicia porte√Īa al hacer lugar a un recurso de amparo presentado por el Observatorio de Derechos Humanos y la Uni√≥n de Trabajadores de la Educaci√≥n (UTE).

Mientras las organizaciones rechazan este sistema de vigilancia por considerar que ‚Äúviolan el derecho a la intimidad de los ni√Īos y los adolescentes‚ÄĚ, el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, lo defiende como medida para garantizar la seguridad de los edificios. En la Ciudad, ya funcionan ¬†m√°s de 1200 c√°maras instaladas en las calles y dos Centros del Monitoreo Urbano (CMU), donde los operadores observan las im√°genes.

Seg√ļn se consigna en la web oficial, ‚Äúlas c√°maras de seguridad cuentan con un software anal√≠tico para captar patrones de conductas anormales que alertan a los operadores‚ÄĚ. Hasta el momento el consumo de drogas es la situaci√≥n m√°s detectada, seguido por los arrebatos y asaltos, se√Īalan. El plan es instalar mil c√°maras m√°s antes de fin de a√Īo.

El boom de las c√°maras de seguridad

El uso de este m√©todo de vigilancia no es exclusivo de Mauricio Macri, sino que en los √ļltimos a√Īos se ha convertido en una de las patas de la pol√≠tica oficial implementada en la provincia de Buenos Aires, con el apoyo econ√≥mico del Gobierno nacional.

El Ejecutivo bonarense tambi√©n planea instalar alarmas con monitoreo y seguimiento policial permanente en escuelas de todos los niveles de educaci√≥n. El convenio para la implementaci√≥n de la iniciativa fue firmado entre la Direcci√≥n General de Cultura y Educaci√≥n, el Ministerio de Justicia y Seguridad y la C√°mara de Empresas de Monitoreo de Alarmas de la Rep√ļblica Argentina (CEMARA). De esta manera, explican, se reforzar√≠a la seguridad en las escuelas.

El Gran Hermano también es la base de las políticas de seguridad en los municipios de la Provincia. Primero, empezaron a instalarse en los centros comerciales del primer y segundo cordón del conurbano, pero aspira a llegar a todos los distritos del territorio bonaerense. También vigilan los pasos de los ciudadanos que viven en barrios periféricos.

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Una de las localidades pioneras fue el Tigre. Empez√≥ en 2008 y lleva instaladas m√°s de 600 c√°maras. ‚ÄúHoy la gente me pide videoc√°maras, no patrulleros. Tienen el 93 por ciento de aceptaci√≥n y logramos bajar el robo de autos en un 70 por ciento‚ÄĚ, sostuvo el intendente, Sergio Massa.

‚ÄúNo se hace m√°s seguridad desde la polic√≠a‚ÄĚ

Tanto la Ciudad como la Provincia combinan la pol√≠tica de las c√°maras con una mayor presencia policial en las calles. El ex ministro de Seguridad bonaerense Le√≥n Arslani√°n particip√≥ en mayo pasado del Ciclo de Desayunos Metropolitanos, organizados por la Fundaci√≥n Metropolitana. En su exposici√≥n sobre ‚ÄúCoordinaci√≥n de la seguridad en el espacio metropolitano‚ÄĚ, Arslani√°n llam√≥ la atenci√≥n sobre ‚Äúel d√©ficit en materia de seguridad‚ÄĚ en la Provincia y cuestion√≥ ‚Äúla mirada unidimensional con la que se analiza el problema y que en algunas ocasiones se tradujo en el incremento de las penas‚ÄĚ.

Critic√≥ el abordaje medi√°tico de los hechos delictivos y la falta de discusi√≥n acerca de la incidencia de la inequidad y la exclusi√≥n social sobre el aumento del delito. ‚ÄúEl mero cambio de un modelo econ√≥mico por otro, por ejemplo de un modelo neoliberal por otro de corte desarrollista y distributivo que pueda tener eficacia respecto a los fen√≥menos de exclusi√≥n no es suficiente para resolver este tipo de problemas o conflictos sociales que se dan en los nudos del conurbano‚ÄĚ, sostuvo.

Por ello, propuso un tratamiento integral del tema que incluya terminar con el autogobierno de la policía y generar intervenciones para resolver la desigualdad social.

‚ÄúNo se hace m√°s seguridad desde la polic√≠a, desde la justicia penal ni desde la c√°rcel, no se hace m√°s seguridad sin incorporar en las decisiones m√°s importantes a las agencias no penales, tampoco sin legitimar la participaci√≥n de las ONGs. Hay que construir un¬† nuevo Estado, no es el estado gendarme ni el de bienestar, sino el estado articulador‚ÄĚ, remarc√≥.

Arslani√°n forma parte del Acuerdo para la Seguridad Democr√°tica, que engloba a la mayor parte del espectro pol√≠tico, social y de organismos de derechos humanos. Tras las muertes de j√≥venes producidos en Jos√© Le√≥n Su√°rez, Baradero y Mar del Plata por parte (supuestamente) de agentes, elaboraron un documento sobre la violencia de la polic√≠a bonaerense. El documento enumera las causas por las que la seguridad provincial est√° en crisis y sostiene que ‚Äúla autonom√≠a policial como forma de gobernabilidad conduce a respuestas policiales violentas y represivas. No s√≥lo se desentiende del control de las fuerzas de seguridad, sino tambi√©n de contar con las herramientas de gesti√≥n que permiten el monitoreo del delito y del trabajo policial, necesarias para la formulaci√≥n de las pol√≠ticas y estrategias de seguridad‚ÄĚ.

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Una iniciativa colectiva para luchar contra la inseguridad

Desde el 2010, en la Provincia funciona el Observatorio de Seguridad Ciudadana para los Municipios. Nació de una alianza entre la Federación Argentina de Municipios (FAM) y el Gobierno bonaerense con el objetivo de capacitar y promover el ejercicio de una gestión de seguridad ciudadana en los distritos.

La seguridad ciudadana, seg√ļn Julio Frutos, coordinador del Observatorio, ‚Äúpersigue alcanzar aceptables niveles acerca de la posibilidad de sufrir un delito, pero tambi√©n se hace cargo del miedo a padecerlo; procura mejores niveles de eficiencia en las agencias de control penal, pero reconoce en toda la comunidad el verdadero potencial para enfrentar el problema; intenta mejorar los niveles de criminalidad, pero con √©nfasis en la prevenci√≥n y con un abordaje de respeto a los derechos humanos‚ÄĚ.

Bajo esa premisa, el objetivo de Observatorio es fortalecer a los actores comunales a través de un trabajo permanente de asesoramiento a funcionarios municipales; la instalación de Unidades Municipales de Análisis Criminal (UMAC) que permitan detectar, responder y evaluar factores vinculados al delito, la violencia y la conflictividad y la Prevención Terciaria a fin de reducir los niveles de reincidencia, entre otras metas.

Para Frutos, una de las claves para ‚Äúreducir el delito es la alianza con la comunidad, donde est√° el mayor potencial para conocer, gestionar y resolver el problema. La comunidad es el destinatario del servicio, pero no puede ser un agente pasivo que reciba del Estado los resultados de una pol√≠tica p√ļblica‚ÄĚ.

Elisabet Contrera