Los problemas de la programación del desarrollo. El caso de la Autopista Presidente Perón (APP)

veinosPatricio Narodowsky es economista y doctor en geografía del desarrollo, además de integrante de la organización Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa, que se opone a parte a parte del trazado de la Autopista Presidente Perón.

Los problemas de la programación en la etapa de “escritorio”

La programación puede ser entendida en dos etapas, una de ella es de “arriba hacia abajo”, muy necesaria porque muestra los objetivos del policy maker; la otra es de “abajo hacia arriba” y es fundamental para contrastar cuánto la programación  “de escritorio” ha logrado “simular” la realidad y fijado objetivos y mecanismos compatibles con la idea que, sobre el futuro tienen los actores reales del territorio.

En lo que respecta a la programación de escritorio, en la actualidad se pueden ver novedosas metodologías. Sin embargo, en nuestro país las consultoras siguen “colonizadas” por las instituciones multilaterales y los enfoques siguen siendo los tradicionales. Importa el costo-beneficio económico, basado en el neo-institucionalismo de matriz neoclásica (para que se entienda: de espíritu liberal-conservador). Estos enfoques, como sucede en el caso de los documentos de factibilidad del proyecto de la APP, se aplican también al impacto ambiental, buscado ponerle un precio (o suponiendo una supuesta reposición) a/de los recursos naturales. Se usan porque las consultoras pueden así aplicar un modelo informático basado en el “usuario racional y eficiente”.

Por eso, los diagnósticos  -como en el caso del proyecto de la APP- suelen tener un tono descriptivo, casi puestos en los documentos “por obligación”; en el análisis de la estructura económica no se estudian ni procesos productivos, ni rentabilidades sectoriales, menos aun actores beneficiados o perjudicados según niveles socio-económicos.

El trabajo requeriría explicitar el modelo de desarrollo económico de la Provincia y de cada una de las microregiones involucradas y resolver el problema multiescalar y multi espacialmente. En el caso de la APP no hay referencia alguna a que la ciudad de La Plata y su subregión norte en particular –como surge de algunos planes estratégicos- tienen altas potencialidades para desarrollarse como zonas productoras de intangibles (valor agregado de la horticultura y la floricultura; viverismo; miniturismo vinculado a lo natural pero también al saber y las visitas científicas, servicios de complejidad medio-alta, etc).

Finalmente, como no analizan todo eso, la variable central es la de tránsito, con los límites que tiene este enfoque. Es que en la práctica, el proyecto busca resolver los problemas urgentes de una infraestructura que refleja  un modelo de desarrollo instalado en los ’90. Como un parche.  De tal modo en ningún documento del proyecto de la APP se justifica la obra en términos de una estructura socio-económica superadora que permitiese a los habitantes de la tercera corona mejorar su estándar de vida, poder tener su propio proyecto productivo, frenar el actual proceso que convierte a los barrios en “ciudades dormitorio”.

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Y además, en el específico caso de este Proyecto, se pretende tomar una decisión fundamental en la etapa de pre-factibilidad,  con datos antiguos y limitados trabajos de campo.

Como parte del largo proceso de descomposición de los equipos técnicos en los ’90, el aparato público sigue en manos de consultoras que aplican un modelo costo-beneficio neoclásico, irreal, esta es una cuenta aun pendiente.

Los problemas de la programación de “abajo hacia arriba”

Toda la bibliografía de la programación coincide en que la etapa “de escritorio” debe validarse “en el territorio, “con los actores”. Si las alternativas no son fuertemente contradictorias, la Audiencia Pública es un canal adecuado, si hay grandes contradicciones y aparece un actor inesperado que sí tiene un modelo de desarrollo diverso explícito, las cosas se complican, para bien.

Este es el caso de la APP, a partir del momento en que aparecen los trabajadores del Parque y los vecinos de Villa Elisa con capacidad de proyectar otro modelo y sostenerlo. Los documentos del proyecto deberán hacer endógena no sólo la potencial conflictividad (un valor negativo) sino sobre todo, el valor positivo del proyecto alternativo: la valoración objetiva y la que los actores dan a la pérdida de biodiversidad, los potenciales proyectos basados en el actual contexto que se perderían (servicios y metalmecánicos de apoyo), y finalmente, el probable escaso valor que los sujetos pertenecientes a los niveles socio-económicos bajos de Villa Elisa y Segui dan a la búsqueda de empleo en otras zonas de la tercera corona.

La aparición de la resistencia de los sectores medios y bajos del territorio, no rentistas, bien intencionados, con proyectos alternativos, ha sido siempre un alerta para este gobierno, que ha respondido siempre positivamente, buscando soluciones. Los técnicos deben incorporar estas variables a sus análisis. La APP surge de una necesidad estratégica de la escala metropolitana, falta un trabajo serio y responsable para compatibilizar esa escala con la del desarrollo local, un tema fundamental.