Subtes: El (paso) tras paso

estacion subte a plaza de mayo casa rosada(Por Guillermo D‚ÄôAmbrosio). El proceso de transferencia de la gesti√≥n de las seis l√≠neas de subterr√°neos porte√Īos de la √≥rbita nacional a la de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires (CABA) sucedi√≥ finalmente, y lo hizo hace apenas un mes, el 5 de abril, seg√ļn fuentes de Metrov√≠as. Ambas administraciones completaron el traspaso de obligaciones y derechos luego de un a√Īo y medio de negociaciones, que estuvieron m√°s signadas por la disputa del humor popular que por el encuentro entre dos jerarqu√≠as republicanas.

Bajo el puente fluy√≥ mucha agua: se detuvo el proceso de traslaci√≥n una vez y luego se recomenz√≥, se acept√≥ la recepci√≥n de la responsabilidad sin cesi√≥n de recursos y se plane√≥ declarar el servicio ‚Äúen emergencia‚ÄĚ. El jefe porte√Īo, Mauricio Macri, solicit√≥ dos subas de tarifa pero logr√≥ una y contin√ļa en pugna por la segunda, en medio de las presiones de los usuarios y legisladores opositores, que hasta interpusieron una medida cautelar. Entretanto, el Estado federal compr√≥ nuevos coches -justo antes de dejar de controlar el servicio- con los que su par metropolitano moderniz√≥ la hist√≥rica L√≠nea A. Lo que sigue es la cr√≥nica del proceso que dej√≥ el servicio que emplean, en promedio, 1,5 millones de personas en una jornada laborable, bajo gesti√≥n del partido amarillo.

La historia contada en un mapa

En la CABA hay 78 estaciones subterr√°neas. De ellas, s√≥lo siete permiten el trasbordo entre los seis ramales que constituyen la red de recorridos posibles. La cartograf√≠a arrevesada que conforma la red de ‚Äėsubtes‚Äô se comporta como una analog√≠a gr√°fica de los ‚Äėtires y aflojes‚Äô que protagonizaron el Gobierno nacional y el de la Ciudad durante casi 500 d√≠as. La L√≠nea A, para empezar, representa toda la discusi√≥n parlamentaria y administrativa en torno a la soberan√≠a del sistema, cuya nota saliente fue el doble tratamiento parlamentario, tanto en el Congreso nacional como en la Legislatura porte√Īa.

mapa subtesLa L√≠nea B, la que va por debajo de Corrientes, la avenida de los teatros y las librer√≠as, habla de la puesta en escena de un show medi√°tico-pol√≠tico en pleno a√Īo electoral: mientras el PRO busc√≥ instalar como una disparidad de trato la transferencia sin subsidios, desde Balcarce 50 se objet√≥ la supuesta impericia de gesti√≥n del antagonista que rechazaba el compromiso.

La Línea C, la más corta de la traza, con sus nueve estaciones se las arregla para ser la más importante de todas, por su transversalidad. Sintetiza el eje económico. Macri metió el lápiz en la tarifa para sustentar el déficit pero la oposición lo cuestionó por poner en jaque la universalidad a la que debería propender el servicio. Se las arregló para una primera remarcación, que incrementó en un 127 por ciento el peaje de los molinete, pero la segunda batalla transcurrirá en los Tribunales. Así llegamos a la Línea D.

Su extensi√≥n, la mayor del sistema, presagia dilatados conflictos legales que despertaron con el traspaso: una medida cautelar interpuesta por Proyecto Sur con el fin de frenar una segunda suba de pasajes espera resoluci√≥n en la Justicia. Para los conflictos sindicales que encabeza la Asociaci√≥n Gremial de Trabajadores del Subterr√°neo y Premetro (AGTSyP), m√°s conocidos como Metrodelegados, se le asignar√° la ‚ÄúE‚ÄĚ, la l√≠nea de la rebeld√≠a.

Finalmente, aunque más aquí en el tiempo, aparece la H, la línea de las obras, la más nueva, puesta en marcha por el hombre del PRO que hasta le asignó el color amarillo para que pese como una insignia.

Si bien se habl√≥ mucho de la inversi√≥n, los cambios empezar√°n a verse con el correr del tiempo ¬ŅCu√°l es el panorama a un mes de haberse concretado formalmente el traspaso?

Línea A, o de la burocracia que lo empantanó todo

La ‚Äėporte√Īizaci√≥n‚Äô de los subterr√°neos de Buenos Aires (si se permite el neologismo) llev√≥ 18 meses y abog√≥ pronunciamientos de los tres poderes republicanos. El 2 de noviembre de 2011, el ministro de Planificaci√≥n Federal, Julio De Vido, hizo p√ļblica la intenci√≥n oficial de concretar la traslaci√≥n. Pasaron dos meses y un cambio de a√Īo hasta que los Ejecutivos Nacional y de la Ciudad firmaron un acta acuerdo que sellar√≠a el traspaso y posaron para una foto de rigor que no tuvo permanencia en
el tiempo. Pes√≥ la maldici√≥n del a√Īo bisiesto y, un 29 de febrero, el jefe de Gobierno ech√≥ atr√°s el cambio de manos del subte, luego de que el kirchnerismo ordenara el retiro de las fuerzas federales de seguridad de los trenes y dependencias p√ļblicas. El entuerto fue derivado al Legislativo. Cabe mencionar que pocos d√≠as antes se hab√≠a producido la tragedia de Once, donde murieron 54 personas y qued√≥ en evidencia la precariedad con la que funcionan las l√≠neas ferroviarias.

Un mes despu√©s, el 28 de marzo, el Congreso convirti√≥ en ley un proyecto que autoriz√≥ lo que ya estaba establecido en la Constituci√≥n de la Ciudad: la traslaci√≥n de los derechos de explotaci√≥n a la municipalidad porte√Īa. Los legisladores locales tambi√©n se encargaron del asunto, pero reci√©n el diciembre siguiente. Fue una adhesi√≥n.

En el medio, los funcionarios de Transporte de la Nación amenazaron con recurrir a la Justicia en lo contencioso administrativo para que dirimiera si ese entendimiento era un compromiso de aceptación o de comienzo de las ronda de trabajo. La mujer de la venda en los ojos rechazó las presentaciones desde ambas direcciones por impropias. La definitiva firma regresó al fuero de la política: se creó un ente tripartito que incorporó a la mesa al Gobernador bonaerense Daniel Scioli, denominada Agencia Metropolitana de Transporte, y la entrega de los trenes fue firmada.

Línea B, o de la batalla dialéctica por los vagones

Fue el comienzo del fuego cruzado: Macri, su vicejefa, Mar√≠a Eugenia Vidal, y su jefe de Gabinete, Horacio Rodr√≠guez Larreta, se hartaron de lanzar dardos contra la Presidente Cristina Fern√°ndez de Kirchner, y los ministros Florencio Randazzo y Julio De Vido, que hicieron lo propio contra losMacri y Cristina funcionarios capitalinos. Mientras que la jefa de Estado ped√≠a un ‚Äúesfuercito‚ÄĚ al alcalde, √©l solicitaba una reuni√≥n que sab√≠a que le negar√≠an. El ministro de Transporte dec√≠a que la Ciudad contaba con fondos para no aumentar el pasaje. Por su parte, el ministro de Econom√≠a local, N√©stor Grindetti, afirmaba que se mantendr√≠a en 1,10 pesos aunque estudiaba un incremento en paralelo. El tono de las acusaciones dej√≥ en claro que los subtes no son un tema de la agenda de gesti√≥n dirigencial, sino de la pol√≠tica.

Para el ex presidente de los Subterr√°neos de la Ciudad de Buenos Aires, Jos√© Barbero, los sistemas ferroviarios suburbanos deben ser ‚Äúuno de los ejes vertebrales de un sistema de transporte p√ļblico metropolitano, integrado y de calidad para la equidad‚ÄĚ, seg√ļn lo plasma su documento ‚ÄėFerrocarriles metropolitanos: de la tragedia de Once a una pol√≠tica integral de transporte de calidad para la equidad‚Äô. Desde la √≥ptica de ese trabajo, los gobiernos post-convertibilidad se caracterizaron por ser ‚Äėadministradores‚Äô de los bienes ferroviarios en detrimento de su capacidad transformadora a trav√©s de la planificaci√≥n a largo plazo. As√≠, las disputas coyunturales entre facciones tuvieron, como √ļnico factor aglutinante, el malestar de los usuarios-rehenes, que cada d√≠a asisten a una arena soterrada sobre la que se monta un espect√°culo de lucha dial√©ctica sobre los vagones cuyo desenlace a√ļn no se adivina en el poniente.

Línea C, o del capítulo del asalto al tren

El financiamiento de la red de subterr√°neos fue, sino el tema, uno de lo m√°s controversiales en torno al traspaso. Todo se resume en una cuesti√≥n de presupuesto: la CABA se niega a recibir un servicio deficitario y la Naci√≥n lo impuls√≥ precisamente para disponer de una partida de m√°s de 700 millones de pesos anuales que ced√≠a en car√°cter de subsidio. Barbero concluye que se trata de un ‚Äúmodelo de gesti√≥n apoyado en un requerimiento masivo de subsidios operativos bajo reglas que no promueven el mejor servicio ni la eficiencia, que absorbi√≥ cuantiosos recursos que podr√≠an haberse direccionado a inversiones‚ÄĚ.

El comienzo del fin de esta etapa parece llegar: el PRO aument√≥ la presi√≥n fiscal sobre los contribuyentes y los pasajeros, con subas en las tasas comunales y en la tarifa del servicio. El ministro de Econom√≠a porte√Īo, Grindetti, reconoci√≥ ante IDM: ‚ÄúPara solventar la ca√≠da del subsidio tuvimos que, por una parte, incrementar algunos impuestos y, por la otra, solventar (el desfasaje) con el boleto‚ÄĚ a 2,50 pesos que aprob√≥ la Legislatura. Sin embargo, ‚Äúhay un amparo de primera instancia, donde tenemos un problema, pero esperamos que la Justicia de segunda instancia nos d√© la raz√≥n‚ÄĚ.

Línea D, o del Congreso a Tribunales

La referencia del funcionario porte√Īo remite a la presentaci√≥n del diputado del MST-Proyecto Sur Alejandro Bodard contra el aumento, a ra√≠z de considerar ‚Äúinjustificada‚ÄĚ la demanda. Las nuevas autoridades ‚Äúnunca hicieron una auditor√≠a -para saber cu√°les son los costos del servicio-, ni ning√ļn estudio de impacto ambiental y social, algo fundamental porque ya la experiencia muestra que en el anterior aumento se perdi√≥ el 24,5 por ciento de los usuarios‚ÄĚ, apostrof√≥ el representante de la Ciudad en la C√°mara Baja.

Seg√ļn Bodard, en el expediente figura que el titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo ysubtes bifurcacion vias Tributario 3, Pablo Mantaras, ‚Äúsolicit√≥ al gobierno que mostrara los estudios‚ÄĚ que dieran cuenta de la necesidad de las recargas. ‚ÄúPero no lo tienen y por eso se present√≥ la precautelar: como no pudo contestar a t√©rmino, avanz√≥ la medida‚ÄĚ, enfatiz√≥ el referente opositor. Lo llamativo es que un dato con el que s√≠ cuenta Grindetti es el impacto de la medida de no innovar: ‚ÄúLa cautelar nos genera un d√©ficit de un mill√≥n de pesos por d√≠a‚ÄĚ, es decir, 365 millones al a√Īo, la mitad de lo que Naci√≥n destinaba hasta hace un mes. De ser as√≠, ni la mayor presi√≥n tributaria ni el aumento previo fueron, en proporci√≥n, tan contundentes como el que se pretende imponer.

L√≠nea E, o del sendero de los ‚Äėrebeldes‚Äô

Sino es en la L√≠nea E, no hay un lugar en el que impere el panorama rebelde por antonomasia: una de sus estaciones, Entre R√≠os, cambi√≥ recientemente su nombre por el del periodista Rodolfo Walsh, ya que en ese barrio fue asesinado un d√≠a despu√©s de publicar su Carta Abierta a la Junta Militar. Y all√≠, cerca de la estaci√≥n Pichincha, tienen su sede los Metrodelegados, una de las facciones organizadas que m√°s activamente combati√≥ el manejo porte√Īo del subte. Su relaci√≥n con el Gobierno Nacional, es sabido, adolece de buena salud.

De hecho, el Ejecutivo impuls√≥ en el Parlamento una declaraci√≥n de emergencia del servicio que tambi√©n le otorgar√≠a el status de ‚Äúservicio p√ļblico‚ÄĚ y, de esa manera, habilitar√≠a la represi√≥n en casos de bloqueos de v√≠as durante protestas sindicales. La norma afecta directamente a ese sector, hist√≥ricamente rebelde con sus pares de la Uni√≥n Tranviaria Automotores (UTA), m√°s propensos a concertar acuerdos con el oficialismo.

En materia salarial, el traspaso dilat√≥ las paritarias. Grindetti adelant√≥ que los comandados por N√©stor Segovia ‚Äúya salieron a decir que pedir√°n el 30 por ciento pero es imposible dar un aumento as√≠. El gremio reconocido es la UTA, si bien los metrodelegados s√≥lo tienen representatividad, oficialmente no podemos m√°s que negociar con UTA‚ÄĚ, cerr√≥ el dirigente. El panorama tendr√≠a un desenlace en el segundo semestre del a√Īo.

Línea H, o de las obras a la mano hecha

Quiz√° no se puede pedir a un nuevo administrador que invierta un proyecto cuando reci√©n cae en sus manos, pero el Gobierno porte√Īo tuvo, al menos, un a√Īo y medio para planificar reformas en un servicio que administrar√° m√°s all√° del color pol√≠tico de la continuidad. Una de las consignas que se esgrime desde el oficialismo es la puesta en marcha de una nueva l√≠nea: la H. Si bien es verdad que la flamante construcci√≥n abarc√≥ casi excluyentemente la administraci√≥n macrista, se trata de una parte de la red que desde 2007 estuvo bajo la √©gida porte√Īa, es decir, nunca fue de la misma gesti√≥n que el resto de los ramales.

Aqu√≠ se recorta otro √≠tem: la renovaci√≥n de flota de la L√≠nea A. luego de denunciar trabas de la Casa Rosada para la adquisici√≥n de deuda con un organismo de cr√©dito multinacional con fines de extensi√≥n ferroviaria, la Ciudad recibi√≥ de Balcarce 50 m√°s de 40 formaciones chinas para reemplazar una flota de casi el doble conformada con vagones holandeses en el primer ramal quelinea h inauguracion circul√≥ bajo tierra. Presidencia pag√≥ en especies la modernizaci√≥n de la l√≠nea que termina en Caballito para capitalizar el aporte ante la opini√≥n p√ļblica y dejar a Macri como un gestor de recursos ajenos.

Con todo, la normalizaci√≥n del servicio y la compulsa electoral, abren las puertas a la posibilidad de concreci√≥n de mejoras. Seg√ļn el sitio web de Subterr√°neos de Buenos Aires (SBASE), para este a√Īo est√°n previstas las inauguraciones de dos estaciones de la L√≠nea A, San Jos√© de Flores y San Pedrito; dos de la B, Echeverr√≠a y Juan Manuel de Rosas; y la de Hospitales, en la L√≠nea H.

Además, se extenderían las actuales terminales con la incorporación de Córdoba, Santa Fe, Las Heras y Plaza Francia hacia el norte y Sáenz y Pompeya hacia el sur, aunque no se habla de plazos. La Ciudad, además, licitó la compra de 120 coches nuevos para el ramal del color del PRO, 24 para la Línea B, 105 para la A y otros 18 para la Línea C.