Usurpaciones y ‘tomas’, polémica y después

toma_soldati_1Durante diciembre la noticia ganó las tapas de todos los medios. Las cámaras se posaron preferentemente sobre las tomas de terrenos en el Parque Indoamericano y en el Club Albariño, ambos ubicados en la zona Sur de Capital Federal. También hubo otras ocupaciones en diferentes puntos de la metrópolis Buenos Aires, las más importantes en predios abandonados de Quilmes. De acuerdo con los datos provisorios del reciente Censo Nacional,  viven en Capital Federal y Gran Buenos Aires (24 municipios) 12,8 millones de personas, repartidas en casi 6 millones de viviendas. El aumento desde 2001 es del 12%, dividido de este modo: Ciudad de Buenos Aires, 4,5%, Conurbano, 14%. La densidad en la región es de 3300 personas por kilómetro cuadrado. Sin embargo, algunos especialistas señalan que de considerarse como área metropolitana a Capital y a los 40 municipios que la rodean en su área conurbana, el incremento cada diez años es de 1,5 millones de personas. Como sea, el aumento en la metrópolis Buenos Aires es ligeramente superior a la de la media nacional: Argentina pasó de 36 millones en 2001 a los 40 actuales, un 10% más. El crecimiento poblacional argentino es similar al de los países desarrollados y un tanto menor al de los latinoamericanos.

Si bien el Censo no arrojó aún estadísticas específicas sobre la situación habitacional, otros estudios muestran que el incremento de las personas en villas y asentamientos creció a un ritmo superior al demográfico. En 1981, vivían allí 300 mil personas, en 1991, 410 mil, actualmente supera el millón de habitantes, con una suba del 300% en dos décadas. En una nota reciente del Id Metropolitano, el urbanista y miembro del Comité de Expertos de Fundación Metropolitana Raúl Fernández Wagner señalaba que “la gente que vive informalmente en la región metropolitana conforman la segunda ciudad más importante de la Argentina”.

Un estudio de Infohábitat, espacio multisectorial que reúne a universidades, expertos y ONG, en base a datos de la Dirección Provincial de Ordenamiento Urbano y del Censo de 2001, señala que el acceso a la Ciudad se produce a través de la informalidad: de cada 10 nuevos habitantes metropolitanos, 6 lo hacen de modo irregular por ocupaciones, tomas de edificios abandonados o modalidades similares. La actual lógica contradice a la que caracterizó a la Argentina entre 1940 y 1970, cuando la industrialización, un mercado laboral pujante y la movilidad ascendente iban de la mano con una urbanización que en el caso de la metrópolis Buenos Aires incorporó a cinco millones de personas mediante el loteo de acceso popular.

En el caso de Capital Federal, donde la problemática se volvió visible por las ocupaciones de un parque y de un club abandonado, según un relevamiento de la propia Ciudad, son precarias el 10,9% de las viviendas. En los barrios del sur, el porcentaje asciende al 17,3%. Los datos provienen de la “Encuesta de Hogares 2009: condiciones de vida, vivienda y hacinamiento” (disponible en www.buenosaires.gob.ar).

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Según ese estudio, en la comuna 8, integrada por Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo, viven 187 mil personas, de las cuales el 23,3% (¡!) tiene problemas de hacinamiento. El 5,9 sufre “hacinamiento crítico”, es decir, más de 3 personas por cuarto, número que triplica a la media porteña. De allí provinieron las familias que ocuparon el parque Indoamericano. Según el censo realizado en el lugar por el Ministerio del Desarrollo nacional, la casi totalidad de las 2000 familias era de la zona sur.

En coincidencia con el deterioro de los barrios sureños, tiene lugar un auge del negocio inmobiliario. Un trabajo de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad alerta sobre su perfil: “Si computamos los metros cuadrados construidos advertimos que, en el año 2005, la superficie construida se duplicó en relación al 2001”, sin embargo “la zona centro sur y sudoeste (…) no fue alcanzada por esta fuerza que impulsó la construcción en los últimos años”. De acuerdo con el estudio, el 25% de los proyectos inmobiliarios se levantaron, por ejemplo, en Palermo y en Puerto Madero. “Este mayor dinamismo del sector se encontró con una actividad regulada exclusivamente por las leyes de la oferta y la demanda y un mercado en el que el Estado mantiene una amplia prescindencia”, sentencia.

En simultáneo, se da en la periferia otro boom, el de los barrios cerrados destinados para los sectores de mayores ingresos. Según el estudio citado de InfoHábitat, desde mediados de los 90 se ha extendido ese tipo de urbanización que en la actualidad ocupa entre 200 y 360 kilómetros cuadrados, entre una y dos veces el tamaño de Capital Federal. Según el trabajo, en esas parcelas vive sólo el 2% de la población metropolitana. Así las cosas, los countries se vuelven polos de atracción de las inversiones, en un círculo vicioso que repercute en el alza del precio de la tierra y en la expulsión de mayorías.

Igualmente, el urbanista y vicepresidente de Fundación Metropolitana, Alfredo Garay, analiza la situación de manera separada entre Capital y Gran Buenos Aires: “En muchos municipios se aprovecharon muy bien los diferentes planes de vivienda. Así se construyeron o mejoraron 60 mil casas en los últimos años. Porque muchas veces la gente no necesita una nueva, necesita mejorar o ampliar la que tiene. En Capital, sólo se hicieron 2000. Además, en la Ciudad faltan los mecanismos institucionales para canalizar la demanda social. En la provincia sabés dónde anotarte, cuáles son las reglas para poder adjudicar. En Capital no, el resultado es lo que ocurrió el Soldati”, describió Garay en diálogo con Id Metropolitano.   

Luego de idas y venidas, el Gobierno de Mauricio Macri prometió un programa de $ 800 millones que incluirá nuevas vivienda y el mejoramiento de otras existentes. Se haría en conjunto con la administración de Cristina Fernández y alcanzará las 8000 soluciones habitacionales. Desde 2003, el Gobierno nacional tuvo una fuerte política habitacional que construyó 300 mil casas, arregló otras 251 mil y hará lo propio con otras 200 mil durante este año. Según datos oficiales del Ministerio de Planificación, se construyeron en el Conurbano alrededor de 30 mil viviendas nuevas. Si bien se trata de la inversión más importante en décadas, en los últimos años decreció el ritmo de la construcción. “Hay que continuar con ese nivel de inversión. Entre 2005 y 2007 se avanzó mucho, después se detuvo. Por eso desde la Fundación Metropolitana insistimos en la continuación de las políticas públicas, más allá de los períodos gubernamentales, especialmente en temas tan sensibles como el acceso a la vivienda”, continuó Garay.

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En simultáneo con la construcción de viviendas, queda pendiente la inclusión de herramientas de gestión que colaboren en el diseño de ciudades más equitativas. En el reciente Foro Metropolitano organizado por la Fundación Metropolitana, en el cual una mesa abordó la temática, el especialista Eduardo Reese afirmó: “Desde 1952 en la provincia de Buenos Aires no hay una ley que regule el derecho a la vivienda. Así tenemos cada vez más una situación inequitativa en términos urbanístico y de acceso a los sectores populares al suelo”.

En el panel referido, el experto discutió junto a Graciela Oporto, subsecretaria nacional de Planificación Territorial, y a Nadia Finck, de Habitar Argentina, diferentes proyectos de ley que apuntan a regular el desarrollo urbano. “Se debe avanzar en la producción social de hábitat, la única manera de construir ciudad no es la producción mercantil, es mucho más grande y complejo. Hay que urbanizar las villas, hay que fomentar el crédito a los sectores populares para mejoras de hábitat, hay que regular las urbanizaciones de lujo, hay que permitir que las municipalidades tenga posibilidades de recuperar plusvalía urbana”, sostuvo Reese durante el Foro.

Uno de esos proyectos se discutirá durante 2011 en foros abiertos en distintos puntos del país. Se trata de una propuesta de ley de ordenamiento territorial que fue elaborada con la participación de funcionarios nacionales y de diferentes provincias. Esa discusión se suma a otras que se están dando en diferentes jurisdicciones en torno a la misma problemática. “A nivel nacional y provincial, legislativo y ejecutivo, se están discutiendo una serie de instrumentos y eso tiene un valor sustantivo. No es sólo el régimen jurídico o el régimen económico; es la construcción de un cierto sistema de planeamiento con base territorial y esto es muy importante”, resumió el especialista y vocal de Fundación Metropolitana, Luciano Pugliese.