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Pensar la movilidad inclusiva: un panel de debate

Los pasados 8 y 9 de mayo tuvo lugar la Primera Conferencia de la Movilidad de Buenos Aires, organizada por el Gobierno de la Ciudad junto a Autopistas Urbanas S.A. (AUSA) y Subterráneos de Buenos Aires S.E. El encuentro se realizó en el Parque de la Innovación y convocó a organizaciones, empresas, especialistas y estudiantes a pensar colectivamente el futuro del transporte.

En la Conferencia se abordaron temas clave como la eficiencia energética, la movilidad inclusiva, la logística urbana, seguridad vial y la aplicación de nuevas tecnologías en el transporte, entre muchas otras. 

Expositores del panel «Movilidad Inclusiva»

La segunda jornada concluyó con el panel “Movilidad Inclusiva”, un espacio de intercambio que puso en foco las desigualdades estructurales en el acceso al transporte y la necesidad de transformar los sistemas actuales para garantizar una ciudad más equitativa y accesible. La mesa fue moderada por Florencia Rodríguez Tourón, especialista en movilidad urbana sostenible, integrante del Consejo Consultivo de la Fundación Metropolitana, docente e impulsora de iniciativas innovadoras como Bondit y COMIUTIN.

La Conferencia reunió a especialistas, organismos e instituciones para debatir el futuro del transporte en la ciudad, con foco en eficiencia, inclusión e innovación. “El sistema de transporte no debe reproducir desigualdades: debe ser una herramienta para reducirlas”, señaló Rodríguez Tourón en la apertura del panel, en la que propuso pensar la movilidad inclusiva como un concepto multidimensional, que va más allá de la accesibilidad física y abarca brechas de género, edad, ingresos, capacidades y más.

“Cuando hablamos de movilidad inclusiva, solemos pensar solo en accesibilidad física (rampas, colectivos de piso bajo, etc.), pero eso es solo una parte. La movilidad inclusiva es un concepto mucho más amplio: implica preguntarnos quiénes pueden moverse libremente por la ciudad y quiénes no. Qué grupos sociales están favorecidos por el sistema de transporte, y cuáles quedan excluidos.”

Rodríguez Tourón planteó que los sistemas de movilidad actuales, lejos de ser neutros, muchas veces reproducen desigualdades sociales, de género, económicas y territoriales. En ese marco, el objetivo de una movilidad verdaderamente inclusiva no es otro que el de reducir esas brechas.

La conversación se desarrolló con intervenciones de especialistas de distintos organismos nacionales e internacionales, que aportaron miradas complementarias y experiencias de gestión en América Latina.

Desde Chile, Paola Tapia, directora de Transporte Público Metropolitano y ex ministra de Transporte y Telecomunicaciones, compartió la experiencia de su país en el diseño de políticas de género y movilidades diversas en el transporte. Subrayó la importancia de poner «rostros concretos» detrás de los números: “En Chile, más de 3 millones de personas tienen alguna discapacidad y más del 48% de los hogares están encabezados por mujeres. Si no planificamos con ellas en mente, estamos fallando desde el origen”. Tapia presentó acciones innovadoras como las paradas seguras con perspectiva de género, el programa de mujeres conductoras y el desarrollo del Observatorio Latinoamericano de Género y Movilidad, que ya reúne a varias ciudades de la región, incluyendo Buenos Aires. 

Por su parte, Carolina Benítez, especialista en proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible, responsable de la agenda de  género, diversidad e inclusión de FONPLATA, presentó las herramientas de financiamiento con perspectiva de género que la entidad promueve. 

Destacó que la movilidad no es solo un derecho, sino un condicionante de acceso a otros derechos como la salud, la educación o el trabajo. Señaló que muchas mujeres dejan de usar el transporte público por miedo al acoso o la violencia, y presentó iniciativas como la creación de paradas seguras y aplicaciones móviles que permiten pedir ayuda en tiempo real. “La movilidad es un derecho habilitante, pero también puede convertirse en una barrera si no se diseña con enfoque en la diversidad”, afirmó.

En una línea complementaria, Javier Morales Sarriera, economista senior del sector transporte del Banco Mundial, abordó el problema de la asequibilidad del transporte. A partir de estudios en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mostró que aunque existen subsidios importantes, aún hay una gran parte de la población vulnerable —sobre todo mujeres— que no accede a la tarifa social. “Entre quienes usan la tarifa social, el 75% son mujeres. Pero más de la mitad de la población vulnerable aún queda fuera del sistema por cómo está diseñado”, advirtió.

La perspectiva de las personas con discapacidad fue desarrollada por Fernanda Lobeto, directora general de Accesibilidad Universal de COPIDIS, quien definió la movilidad inclusiva como la construcción de una cadena continua de accesibilidad: desde que una persona sale de su casa hasta que llega a destino, debe poder desplazarse, informarse y ser atendida sin barreras físicas, sensoriales o comunicacionales. Compartió los avances recientes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en esta materia: la implementación de historias sociales en colectivos para simplificar la información elemental, tableros de comunicación en taxis y un índice de accesibilidad para monitorear zonas más vulnerables, así como la capacitación obligatoria al personal estatal sobre trato adecuado a personas con discapacidad.

Finalmente, Nicolás Ferme, coordinador del Programa de Ciudades de CIPPEC, desde donde promueve una visión de urbanización compacta, densa, sostenible y socialmente inclusiva. “Es clave incorporar la movilidad inclusiva a la pregunta por cómo construimos ciudad. No se trata solo de infraestructura de transporte, sino de crear entornos que permitan a todas las personas —especialmente mujeres, niñas, adultos mayores— desplazarse con seguridad y autonomía”, afirmó. Compartió ejemplos de buenas prácticas de ciudades seguras, caminables y equitativas en Ciudad de México, Bogotá y São Paulo, y llamó a pensar cómo Buenos Aires puede ampliar estas experiencias, sobre todo en el sur de la ciudad.

Para concluir, Florencia Rodríguez Tourón propone “mirar la ciudad con una lente que busca reducir desigualdades en lugar de reproducirlas. Y para eso, primero hay que visibilizar esas desigualdades para poder transformarlas con políticas públicas.”

La Fundación Metropolitana celebra y acompaña el protagonismo de Florencia Rodríguez Tourón en este espacio, que buscó consolidar una agenda de inclusión, derechos y justicia urbana. El desafío sigue siendo sostener estas discusiones como prioritarias, con evidencia, planificación y voluntad política.