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Potencialidad e Impactos del Hidrógeno Verde en Vaca Muerta

Por Valentín A. Rojas Lovecchio

La transición energética implica una reconfiguración masiva en la forma en la cual las sociedades se organizan para obtener, transformar y utilizar energía. El abandono de los combustibles fósiles traerá consigo cambios profundos en las sociedades, ya que estos son el ingrediente principal que alimenta al metabolismo de los sistemas socioeconómicos. Su consumo ha permitido la expansión de las sociedades industriales y, al mismo tiempo, se ha convertido en la principal causa de la actual crisis climática.

El hidrógeno verde y Vaca Muerta

El hidrógeno verde se produce mediante la electrólisis del agua utilizando energía renovable, como la solar o la eólica. Al no generar emisiones de CO2 durante su producción ni su uso, se presenta como una solución eficaz para descarbonizar sectores industriales intensivos en energía, como el transporte pesado, la industria química y la siderurgia. 

En Vaca Muerta, esto podría significar una reducción significativa de las emisiones de carbono, contribuyendo a los objetivos nacionales de mitigación del cambio climático. El desarrollo de la industria del hidrógeno verde en Vaca Muerta promete la creación de hasta 50,000 empleos directos e indirectos. Estos empleos abarcarían desde la construcción y operación de plantas de electrólisis hasta la investigación y desarrollo de tecnologías de almacenamiento y transporte. Esta transformación podría revitalizar la economía local y ofrecer nuevas oportunidades laborales a las comunidades de la región. 

La capacidad de producción energética de Vaca Muerta es notable, con estimaciones que sugieren la posibilidad de producir hasta 400 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. Esta infraestructura energética existente puede ser aprovechada para la producción de hidrógeno verde, atrayendo inversiones significativas tanto nacionales como internacionales. Además, la región podría convertirse en un centro exportador de hidrógeno verde hacia mercados globales que buscan alternativas limpias y sostenibles.

Impactos del Hidrógeno Verde en Vaca Muerta

No es posible abordar la transición energética sin considerar la geopolítica. La pregunta clave es cómo impactará este cambio global en el sur del planeta. Una opción para los países latinoamericanos es aprovechar sus recursos naturales para desarrollar capacidades tecnológicas, generando así mayores beneficios socioeconómicos. La manera en que estos países avancen en la descarbonización de sus economías definirá si continúan siendo proveedores de materias primas o si adoptan nuevas tecnologías energéticas para transformar sus matrices productivas. 

En este contexto, es crucial analizar con qué recursos cuenta Argentina para hacer de la transición energética un proceso beneficioso en términos sociales, económicos y ambientales. El escenario incluye tanto el hidrógeno, los hidrocarburos como las energías renovables, y la duda es si estos elementos pueden coexistir de manera complementaria o si uno impedirá el desarrollo de los otros.

Los desafíos ambientales

Aunque la producción de hidrógeno verde ofrece múltiples beneficios, también enfrenta desafíos ambientales. La electrólisis del agua demanda gran cantidad de energía, lo que implica que su producción será sostenible únicamente si se usa electricidad de fuentes renovables. 

Además, la construcción de la infraestructura necesaria, como plantas de electrólisis y redes de transporte, puede tener impactos ambientales significativos que deben ser gestionados adecuadamente para minimizar su huella ecológica. El hidrógeno es un gas de baja densidad que requiere condiciones especiales para su almacenamiento y transporte seguro. Esto implica inversiones considerables en la construcción de infraestructura adecuada, como sistemas de tuberías, tanques de almacenamiento y estaciones de recarga. 

En nuestro país, la combinación de generación hidroeléctrica y nuclear, la nula incidencia del carbón y las grandes oportunidades en energía eólica y solar crean una matriz energética diversa con bajas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). A pesar de que los hidrocarburos dominan (85%), la matriz energética argentina emite menos GEI por unidad de energía generada que el promedio global

Esto se debe a que, a diferencia de muchos otros países donde el carbón predomina, en Argentina el gas natural es el principal combustible. La matriz energética es fundamental para el desarrollo socioeconómico, por lo que es esencial que la política económica y la energética estén alineadas. Por ello, la transición energética debe ser justa, asequible y sostenible, manteniendo la coherencia social, macroeconómica, fiscal, financiera y de la balanza de pagos. 

Incorporar energías renovables es clave para la descarbonización, pero el desarrollo de cuencas productivas de hidrocarburos aporta estabilidad al sistema, proporcionando energía asequible y generando los recursos necesarios para financiar la transición, ya que la energía no producida en el país debe ser importada. 

Proyectos en desarrollo

En la región de Vaca Muerta, se están desarrollando varios proyectos de hidrógeno verde que prometen ser muy importantes para la transición energética. Uno de los proyectos más relevantes es el Proyecto Gaucho, ubicado en la provincia de Santa Cruz. Este proyecto tiene como objetivo producir hidrógeno verde y amoníaco utilizando energía eólica y el proceso de electrólisis. Se espera que tenga una capacidad operativa de 15,000 megavatios y que anualmente produzca 0.62 millones de toneladas de hidrógeno verde.

Además, durante la presidencia de Alberto Fernandez, la empresa australiana Fortescue ha anunciado una inversión de 8,400 millones de dólares para establecer una planta de producción de hidrógeno verde en Río Negro. Este proyecto contará con una capacidad productiva que duplicará lo asignado por el Plan Renovar, lo que lo convierte en una iniciativa de gran envergadura y relevancia para la región.

Estos proyectos son reflejo del creciente interés y esfuerzo en la región de Vaca Muerta para desarrollar tecnologías de hidrógeno verde y contribuir a la lucha contra el cambio climático, posicionando a Argentina como un actor clave en la producción de energías limpias.

Conclusión

La transición energética no solo tiene el potencial de revolucionar la manera en que obtenemos y utilizamos la energía, sino que también representa una oportunidad significativa para la creación de empleo, el desarrollo económico local y la mitigación del cambio climático. Los proyectos de hidrógeno verde en Vaca Muerta son ejemplos claros de cómo Argentina puede liderar en la adopción de tecnologías limpias, beneficiándose tanto a nivel nacional como global.

Sin embargo, para que esta transición sea exitosa y sostenible, es crucial abordar los desafíos ambientales y geopolíticos asociados. La producción de hidrógeno verde demanda gran cantidad de energía, lo que implica que su producción debe ser sostenible utilizando electricidad de fuentes renovables. Asimismo, la construcción de la infraestructura necesaria debe ser gestionada adecuadamente para minimizar su huella ecológica. La cooperación internacional y el desarrollo de capacidades tecnológicas serán esenciales para que Argentina pueda aprovechar al máximo sus recursos naturales y beneficiarse socioeconómicamente de esta transición.