Con el objetivo de profundizar el debate sobre los ejes estratégicos del desarrollo nacional y regional, desde la Fundación Metropolitana le damos continuidad a nuestro ciclo de entrevistas «Una Argentina mejor es posible«. En esta oportunidad, convocamos a Marcos Schiavi, doctor en Historia (UBA/París 8), docente universitario y ex titular de la Dirección Nacional Electoral (DINE) entre 2021 y 2023, para analizar el escenario político, institucional y territorial de la Argentina contemporánea.
A lo largo del encuentro, se entrelazaron la perspectiva histórica y la experiencia en la gestión pública para examinar los nudos críticos que condicionan el diseño de políticas públicas a largo plazo.
Podés ver la entrevista completa y conocer más sobre este ciclo en nuestro canal de YouTube.
El AMBA y la ausencia de un proyecto político integral
El análisis comenzó con el foco puesto en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), un territorio central para nuestra agenda institucional. Schiavi caracterizó a la región como una sola gran urbe interconectada que, a pesar de concentrar al 40% de la población del país y generar la mitad del Producto Bruto Interno (PBI), carece de una propuesta integral en las plataformas políticas actuales.
Durante la entrevista, se advirtió sobre el vacío que existe en la discusión pública respecto al futuro sociolaboral de los casi 20 millones de habitantes de la región. Asimismo, se destacó que es precisamente en este territorio continuo donde se evidencian las brechas de desigualdad más profundas, manifestadas en las tensiones diarias por el acceso simétrico a los sistemas de salud, educación y transporte.
Soberanía, deuda y debilitamiento democrático
Uno de los ejes conceptuales del diálogo fue el diagnóstico sobre la pérdida de soberanía económica y política, un factor que restringe las capacidades de decisión del Estado. Schiavi identificó tres elementos determinantes en este proceso: el condicionamiento del endeudamiento financiero externo, la judicialización de la dinámica política y el avance de economías de enclave bajo regímenes que limitan las potestades impositivas locales y trasladan la resolución de conflictos a tribunales extranjeros.
En su rol como exdirector de la DINE, aportó datos sobre el debilitamiento del sistema representativo, advirtiendo una caída de diez puntos en la participación electoral general tras la pandemia. A este fenómeno de apatía ciudadana se suma la fragmentación del sistema político, que actualmente cuenta con más de 700 partidos vigentes en condiciones de precarización y desfinanciamiento. Ante este escenario, se planteó la necesidad de robustecer la democracia para que la participación ciudadana sea continua y no se reduzca únicamente al acto del voto cada dos o cuatro años.
El debate sobre el propósito del Estado
Frente a las corrientes discursivas enfocadas de forma exclusiva en la reducción del aparato público, la discusión se orientó hacia la redefinición del propósito del Estado. Según lo expuesto en el encuentro, el tamaño de las estructuras estatales no responde a un modelo abstracto, sino al mandato social que se les asigne.
En este sentido, se argumentó que si las demandas de la sociedad civil exigen intervención en educación, salud, transporte y medio ambiente, se requiere un aparato fortalecido y con cuadros técnicos calificados. En sintonía con esto, se señaló el impacto negativo que genera la actual precarización de los trabajadores públicos, quienes en muchos casos deben recurrir al pluriempleo, afectando la capacidad operativa de las agencias estatales.
Fragmentación territorial y la perspectiva colectiva
Desde una perspectiva histórica, se analizó cómo la reforma constitucional de 1994 y el progresivo desmantelamiento de las instituciones de alcance nacional profundizaron una lógica de fragmentación provincial. Al descentralizar de manera absoluta el control de los recursos naturales, se debilitó la noción de un bien común nacional, dificultando la comprensión de que los impactos ambientales o económicos en una jurisdicción repercuten de forma directa en las provincias vecinas.
Hacia el cierre del encuentro, se reflexionó sobre el impacto psicosocial de la pandemia, describiéndola como un factor acelerador del hiperindividualismo actual debido a la falta de canalización política del esfuerzo comunitario realizado por la sociedad. No obstante, las conclusiones de la jornada mantuvieron una perspectiva constructiva de mediano plazo, fundamentada en que el aislamiento digital y las lógicas individuales encuentran un límite real cuando no logran resolver las necesidades económicas y sociales cotidianas.
Desde nuestra visión institucional, reafirmamos que el camino para superar las crisis estructurales, coordinar el territorio y recuperar la soberanía es a través de una democracia participativa y de una construcción estrictamente colectiva.



















