Algunas reflexiones a cinco a帽os de un fallo que cambia la historia

Cuanca-del-RiachueloPOR LUCIANO PUGLIESE – Hace cinco a帽os la Suprema Corte de Justicia de la Naci贸n dictaba un fallo verdaderamente singular con el que dej贸 abierto un camino novedoso para la resoluci贸n de conflictos territoriales tan serios como el de la Cuenca Matanza Riachuelo.

Todos en general conocemos el meollo de ese dictamen: sobre la base de un reclamo de un conjunto de vecinos afectados por la contaminaci贸n, la Corte determin贸 una serie de 鈥渙bligaciones de hacer鈥 dirigidas a los gobiernos de la Naci贸n, de la Ciudad y de la Provincia para que pusieran en marcha un plan integral de saneamiento sobre la base de un conjunto de pautas que volc贸 en el fallo; fij贸 plazos para su cumplimiento; estableci贸 un procedimiento para controlar su ejecuci贸n desde la propia esfera judicial; asign贸 un rol fiscalizador de todo el proceso a un conjunto de organizaciones demandantes;聽 estableci贸 mecanismos de transparencia para todos los actos e informaci贸n que se generara; dispuso la intervenci贸n de la AGN para el contralor de la ejecuci贸n de recursos; y fij贸 multas dinerarias con cargo a los funcionarios que incumplieran con estos mandatos, entre otros puntos.

Lo importante es que el fallo logr贸 poner en marcha un conjunto de resortes institucionales, incluyendo la creaci贸n de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo, que parecen conducirnos por fin a un cambio de paisaje en la cuenca m谩s contaminada de la Argentina, independientemente de que la marcha no sea para nada lineal. Por lo tanto hay aqu铆 un hecho institucional y social que debemos valorar en toda su plenitud.

El origen de la historia tambi茅n debe ser recordado: se remonta a esa demanda de vecinos afectados acompa帽ados por organizaciones no gubernamentales, proceso del que tambi茅n particip贸 la Fundaci贸n Metropolitana. Esa acci贸n instal贸 en el plano judicial aquello que el sistema pol铆tico no lograba procesar.

El prop贸sito de este breve art铆culo no es en realidad hacer un balance de logros y d茅ficits puntuales en la gesti贸n de la cuenca a partir de ese fallo hist贸rico. M谩s bien lo que proponemos es volver a transitar un tipo de reflexi贸n que viene sosteniendo la Fundaci贸n Metropolitana y que creemos que no siempre est谩 presente en el escenario de la gesti贸n que ahora transitamos. Tiene que ver con la observaci贸n de algunas din谩micas sociales y econ贸micas desplegadas en el espacio y su relaci贸n con el estado ambiental de la cuenca. En t茅rminos operativos, refiere a esa materia que usualmente llamamos planificaci贸n territorial u ordenamiento territorial, y en el fondo supone un intento por trabajar sobre algunas de las causas profundas del estado de la cuenca, y no solo sobre los efectos.

El sentido com煤n indica que existe una relaci贸n inescindible entre actividades antr贸picas y estado de los recursos naturales; nos resulta sencillo apreciar efectos directos de las primeras sobre los segundos. Por citar una de las cuestiones clave, la relaci贸n entre vuelcos industriales y condiciones de los cursos de agua. La supresi贸n o mejoramiento de los vuelcos de esos establecimientos es una necesaria intervenci贸n sobre la causa directa del problema de la calidad del agua superficial.

Una mirada algo m谩s all谩 nos permitir铆a avanzar en la comprensi贸n de relaciones causales m谩s complejas que nos expliquen el patr贸n de desarrollo y localizaci贸n de esa actividad, antes y ahora, y su relaci贸n con el agua y los restantes recursos naturales. En el tema industrial, entonces, es ineludible hacer foco en comprender c贸mo se configur贸 y funciona la m谩s que centenaria plataforma industrial de la cuenca baja que explica tan fuertemente la contaminaci贸n que se verifica y las previsibles dificultades para que pueda transformarse en serio la gesti贸n ambiental que se realiza en buena parte de esos establecimientos.

Lo importante a los efectos pr谩cticos e instalados en la gesti贸n ser谩 identificar sobre cu谩les de los factores que explican la situaci贸n actual ser铆a conveniente y posible incidir para asegurar la sostenibilidad ambiental de la cuenca h铆drica una vez recuperados sus indicadores de calidad b谩sicos. Se trata de evitar que se reproduzcan los procesos que nos llevaron a la situaci贸n actual.

En el caso de la industria, siguiendo con esta cuesti贸n, nada impide que la ACUMAR se proponga impulsar junto a las jurisdicciones que la integran algunas nuevas condiciones para su transformaci贸n como sector, abordando de modo articulado tanto los objetivos ambientales como las necesidades de modernizaci贸n de una industria all铆 radicada, en buena medida obsoleta. Esto supone incidir en la evoluci贸n de esa plataforma industrial ubicada en zonas urbanas consolidadas (que adem谩s da mucho empleo) buscando ir hacia producciones limpias, as铆 como sobre el desarrollo de las superficies de uso exclusivo en parques industriales, parques tecnol贸gicos o pol铆gonos especializados. No tenemos claro si la estrategia de saneamiento del curso superficial incorpora proyecciones sobre este inevitable desarrollo de nuevos espacios productivos en la cuenca media y alta. La cuesti贸n de la regulaci贸n de los usos y los objetivos de calidad del curso de agua es una materia todav铆a pendiente. El contexto es el de un sector industrial que necesita imperiosamente modernizarse, diversificarse e integrarse. Hay aqu铆 tambi茅n bastante para conjugar en t茅rmino de r茅gimen jur铆dico o tratamiento fiscal.

En relaci贸n a la cuesti贸n residencial, puede decirse que los d茅ficits en la respuesta por parte de mercado y sector p煤blico a la demanda de vivienda y urbanizaci贸n agudiza la presi贸n sobre el soporte natural, invasiones de los valles de inundaci贸n mediante, como es tan evidente en la margen izquierda en La Matanza. Complica tambi茅n la extensi贸n de los servicios y聽 profundiza la segregaci贸n social y los conflictos urbanos. La CMR puede ayudar a impulsar de suelo con infraestructura para el desarrollo de nueva urbanizaci贸n que d茅 lugar a vivienda social u otras tipolog铆as residenciales y de usos mixtos. Para ello puede contribuir a articular dentro de un plan estructurado la expansi贸n de servicios, el saneamiento h铆drico y el crecimiento residencial, siendo que sobre los dos primeros puntos tiene competencias clar铆simas. La movilizaci贸n del suelo ocioso intersticial destinable a nuevos pol铆gonos de urbanizaci贸n, especialmente en 谩reas que incorporan servicios, es un imperativo y existen instrumentos para ello, como la nueva ley de h谩bitat de la Provincia, cuya puesta en vigencia esperamos.

A la vez, el saneamiento del cuerpo de agua y la puesta en valor del espacio litoral son aspectos complementarios de una sola estrategia. En ese sentido, deber谩 pensarse en los instrumentos que permitan el acceso equitativo a los beneficios de un ambiente saneado y las pol铆ticas adecuadas para captar y redistribuir la valorizaci贸n extraordinaria que recibir谩n ciertos espacios, generando flujos de recursos intracuenca. Se puede sospechar, por ejemplo, que el lujoso proyecto Costa del Plata en la ribera de Avellaneda y Quilmes 鈥渄escuenta鈥 el efecto beneficioso en las costas de la merma en la contaminaci贸n superficial y la desactivaci贸n de buena parte de las industrias qu铆micas del Polo.

La misma l贸gica que asocie ambiente y urbanizaci贸n podr铆a aplicarse a la organizaci贸n de un sistema de zonas protegidas y espacios verdes que complemente y estructure 谩reas de enorme valor ecol贸gico y paisaj铆stico como los bosques de Ezeiza, Santa Catalina o Laguna de Rocha. Esto supone discutir el manejo del crecimiento en espacios intersticiales y en el borde periurbano donde se verifica la ocupaci贸n de las zonas de nacientes de arroyos con villas y countries. Con la misma l贸gica habr谩 que pensar en un manejo sostenible de los drenajes pluviales de cara a la densificaci贸n y expansi贸n urbana. No nos queda claro por qu茅 se ha abandonado el proyecto de materializar una laguna de retenci贸n en Marcos Paz perfectamente prevista en el proyecto h铆drico del Comit茅 Ejecutor (antecedente de la ACUMAR).

Se podr谩 avanzar con l贸gicas parecidas en relaci贸n a otros muchos temas como la estructuraci贸n del sistema vial y la movilidad de cargas, incluyendo en el tratamiento el gigantesco problema de los puertos, la agricultura periurbana y la contaminaci贸n de origen rural, o sobre la competencias entre usos por el consumo del agua subterr谩nea, entre muchos otros temas que son el tel贸n de fondo del estado ambiental de la cuenca.

Un an谩lisis de esta naturaleza nos llevar谩 a preguntarnos r谩pidamente acerca de cu谩les son las competencias de gobierno en relaci贸n a los distintos problemas as铆 analizados. All铆 aparecer谩n las limitaciones legales pero tambi茅n las singulares oportunidades que tiene la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) como 贸rgano intersectorial para mejorar la gobernabilidad de estos problemas dentro de las competencias que le fueron dadas. As铆, la ACUMAR puede convertirse en un poderoso factor de transformaci贸n territorial.

Es importante que asumamos que tenemos el conocimiento, las capacidades y hasta los recursos para intentarlo. Por otra parte a esta altura resulta imperioso.