Por Micaela Sampietro
Los últimos resultados del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) confirman que Chile, Brasil y Uruguay lideran el desarrollo y la implementación de tecnologías basadas en inteligencia artificial (IA) en la región. Estas 3 naciones se destacan por su infraestructura tecnológica, su capacidad para formar talento especializado, su productividad científica y su capacidad de innovación, consolidando estrategias nacionales que buscan integrar la IA de forma transversal en la economía y la sociedad.
En un segundo grupo, clasificados como “adoptantes”, se ubican países como Argentina, Colombia y México, que han demostrado avances en adopción tecnológica, pero aún enfrentan desafíos importantes para consolidar sus estrategias de desarrollo en IA.
La diferencia que han marcado Chile, Brasil y Uruguay con respecto al resto de los casos latinoamericanos consiste en que han logrado ir más allá de la implementación de tecnologías basadas en la IA y están orientando sus estrategias hacia la consolidación y expansión de estas tecnologías en todos los sectores de su economía y sociedad.
El ILIA, que se publica desde 2023, es una iniciativa del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) de Chile, con el apoyo de la CEPAL, la Unión Europea, empresas privadas y universidades. El índice evalúa a 19 países latinoamericanos a partir de 3 dimensiones: factores habilitantes; investigación, desarrollo y adopción; y gobernanza, integrando variables como conectividad, políticas públicas, productividad científica, acceso a datos, desarrollo de talento especializado, y capacidades institucionales.
Pero más allá del ranking, el informe pone en el centro del debate el rol estratégico que puede jugar la IA para el desarrollo de América Latina. Como subrayó la CEPAL en la reciente conferencia sobre el tema, la inteligencia artificial se perfila como una tecnología de propósito general, con el potencial de transformar estructuralmente los procesos productivos, las relaciones laborales, el comercio y el consumo, así como también los servicios públicos y la gestión estatal.
“La nueva revolución tecnológica, marcada por la inteligencia artificial, tiene el potencial de transformarse en un motor clave para superar las trampas del desarrollo en las que está sumida América Latina y el Caribe”, señaló Javier Medina Vásquez, Secretario Ejecutivo Adjunto a.i. de la CEPAL.
Según el organismo regional, la IA podría contribuir significativamente a resolver desafíos estructurales, como la baja productividad, la desigualdad y la limitada capacidad institucional. En áreas como salud, educación y medioambiente, su aplicación tiene el potencial de optimizar los procesos administrativos de los gobiernos, mejorar la toma de decisiones y responder de mejor forma a las demandas ciudadanas, siempre que se cuente con políticas adecuadas para su desarrollo.
No obstante, el panorama también muestra alertas. A pesar del entusiasmo generalizado, la región aún no logra consolidar una estrategia coordinada y sostenida para el desarrollo de la IA. Uno de los principales problemas identificados es la dificultad para desarrollar y retener talento humano especializado. Aunque en los últimos años aumentaron los programas de formación, la región sigue por debajo de los niveles del hemisferio norte, y sufre una importante fuga de talentos hacia países con mayores oportunidades de investigación y desarrollo.
Este escenario plantea la necesidad de definir políticas públicas integrales, que combinen inversión en infraestructura digital, capacitación y educación, marcos regulatorios actualizados y estímulos a la investigación científica. De no hacerlo, la IA no solo no será una herramienta de inclusión, sino que podría profundizar las brechas tecnológicas y socioeconómicas existentes.
En este contexto, Argentina aparece con avances pero también con desafíos significativos. Aunque figura en el grupo de países “adoptantes” y cuenta con un sector tecnológico activo, la adopción tecnológica requiere de empresas dinámicas que puedan absorber las tecnologías asociadas con IA y trabajadores con habilidades compatibles con la IA. Según estimaciones de CIPPEC, apenas el 16% de la fuerza de trabajo argentina cuenta con las habilidades que se potenciarán con la revolución de IA.
Para capitalizar esta oportunidad, el país necesita acelerar la adopción tecnológica en todos los sectores productivos y reorientar su política educativa y de formación laboral hacia las demandas de la nueva economía digital. Esto implica diseñar una estrategia de política industrial 4.0, así como también de educación e inversión en capital humano, y brindar protección social a quienes enfrenten mayores dificultades de readaptación.
Así, el papel del Estado es central para promover y facilitar el proceso de adopción tecnológica y para readaptar las habilidades de los trabajadores, con políticas públicas que acompañen tanto a los sectores productivos como a la fuerza laboral en esta transición.
La historia demuestra que quienes lideran las revoluciones tecnológicas no solo crecen más rápido, sino que también amplían su poder e influencia. América Latina tiene talento, conocimiento e instituciones capaces de impulsar este cambio, pero necesita voluntad política y visión estratégica. Sin una estrategia clara y sentido de urgencia, se profundizan las brechas que ya frenan el desarrollo de la región.



















