Cada dos años, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) renueva la mitad de sus legisladores, poniendo en juego 30 bancas distribuidas mediante la fórmula proporcional D´Hondt, que las asigna en relación a la cantidad de votos obtenidos. Sin embargo, esta edición estuvo atravesada por una serie de cambios en los meses previos a la elección que redefinieron el desarrollo habitual del proceso electoral.
Entre ellos, el desdoblamiento y adelantamiento de los comicios legislativos, asà como la decisión —tomada en febrero de este año— de suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y adoptar como sistema de votación la Boleta Única Electrónica.
Pese a que estas modificaciones pudieron haber significado una oportunidad para centrar el debate en temas locales y promover una agenda más cercana a las problemáticas de la Ciudad, ocurrió lo contrario: la campaña se terminó nacionalizando. La ausencia de las PASO, herramienta que en otros contextos funcionó como vÃa de canalización y resolución de disputas dentro de los partidos, impulsó a los diversos espacios a competir por separado. AsÃ, la elección quedó marcada por una alta fragmentación partidaria, con 17 agrupaciones polÃticas en competencia, de las cuales sólo 5 lograron acceder a cargos legislativos.Â
Como resultado, el candidato de La Libertad Avanza, Manuel Adorni, obtuvo el 30,13% de los votos, seguido por Leandro Santoro con la lista Es Ahora Buenos Aires con el 27,3%. La sorpresa fue devastadora para el PRO que, por primera vez desde 2005, pierde una elección en CABA, quedando Silvia Lospennato tercera con el 15,9% de los votos. En cuarto lugar, se ubicó la lista Volvamos Buenos Aires con el 8,08% encabezada por el ex jefe de Gobierno Porteño, Horacio RodrÃguez Larreta y finalmente, el Frente de Izquierda y de Trabajadores, con Vanina Biasi como cabeza de lista, obtuvo el 3,17%.
Un primer análisis territorial de la distribución del voto por comuna permite vislumbrar una posible tendencia emergente: una marcada división entre la zona norte y la zona sur de la Ciudad. El liderazgo del PRO en el corredor norte fue totalmente desplazado por el triunfo de La Libertad Avanza, que se impuso en las Comunas 1, 2, 12, 13 y 14 y también en el centro de la Ciudad, en la Comuna 6 y en las Comunas 10 y 11, ubicadas al Oeste de la Capital. En contraposición, la lista de Leandro Santoro ganó en las 6 restantes, con un gran desempeño en las Comunas del sur (4,8,9) y en la zona centro (3, 5, 7 y 15)
Más allá de los resultados, hay un dato que no puede pasar desapercibido: la caÃda de la participación electoral que apenas alcanzó un 53,3%. La ausencia de más del 45% del padrón electoral representa un signo del creciente desencanto y desinterés ciudadano frente a las instancias de decisión polÃtica. No obstante, conviene precisar que hasta las elecciones de 2019, los extranjeros residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que deseaban votar en los comicios locales debÃan solicitarlo expresamente. A partir de 2021, la Ciudad comenzó a incorporarlos automáticamente al padrón electoral. Esto amplió significativamente la cantidad de personas habilitadas para votar, introduciendo un matiz importante al momento de interpretar los números.Â
En las elecciones recientes, la participación entre los extranjeros residentes fue del 14,7% mientras que la de los ciudadanos argentinos fue del 61,7%. Al promediarse ambos en el cálculo total, la participación se ubicó en el 53,3%. Con este cambio, si bien no se ve alterado el diagnóstico general sobre el descenso en los niveles de participación, sà resulta parcialmente atenuado por el efecto estadÃstico de este nuevo grupo de votantes que se incorpora al padrón, pero no necesariamente se traduce en una mayor concurrencia a las urnas. Además, se debe señalar que esta disminución no se limita a CABA sino que también se ha manifestado en las elecciones llevadas a cabo en Santa Fe, Chaco, Salta, San Luis y Jujuy. Â
Cualquiera sea la interpretación que se privilegie, ninguno de los partidos logró atraer a una parte importante de los votantes, siendo el número de personas que asiste a votar cada vez más bajo. Esto abre nuevas preguntas respecto a cuestiones como la representación y la atención a demandas de la ciudadanÃa: ¿Cómo revertir el ausentismo? ¿Qué ocurre con la cultura cÃvica y polÃtica? ¿Estamos frente a un fenómeno que viene para quedarse? Las respuestas quizás no han sido elaboradas, pero lo que sà parece claro es que el mapa polÃtico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha entrado en una nueva configuración, con el retroceso de algunos actores, el triunfo de otras fuerzas y un electorado cada vez más distante de la dirigencia polÃtica tradicional.




















