Compromisos y perspectivas para abordar el largo plazo - Informe Digital Metropolitano

Compromisos y perspectivas para abordar el largo plazo

Por Guadalupe Nogués, Dra. en Biología, Docente, Comunicadora, Autora 

¿Cómo construir una mirada sobre el desarrollo sostenible? Esta fue la pregunta disparadora que nos hizo Gastón Urquiza, presidente actual de la Fundación Metropolitana, a quienes participamos de la mesa de apertura del último Foro Metropolitano el 16 de noviembre de 2022.

19va edición del Foro Metropolitano. En la foto se encuentran Matías Barroetaveña; Fernando Straface; Lucio Lapeña; Gastón Urquiza y Guadalupe Nogues.

Qué pregunta tan difícil, tan esquiva y, a la vez, tan importante y urgente. Mis compañeros de mesa, políticos de distintos espacios, aportaron su punto de vista. Yo quise sumar desde mi lado, más vinculado con la ciencia, la comunicación entre personas que tienen ideas diferentes sobre los mismos temas, y el análisis de la complejidad. Soy bióloga, pero ya hace años que vengo trabajando en ver cómo acercar un poco más dos mundos: el de lo que sabemos y el de lo que hacemos. 

Confieso que, antes de que me llegara la invitación de la Fundación para participar de este Foro, no conocía el trabajo que hacen. Me pareció muy atractivo y valioso el enfoque a la vez amplio y reducido que plantean: amplio en el sentido de que abordan de manera integral aspectos esenciales e inseparables, como lo social, lo físico, lo político y lo económico; reducido en que lo acotan a problemas específicos del área metropolitana. Es este enfoque más acotado lo que facilita que se puedan efectivamente abordar los problemas y las cosas salgan del plano exclusivamente descriptivo o declarativo. Por eso acepté formar parte de la primera mesa del Foro, como una manera de compartir mis ideas, por si podían servir de insumo a la discusión, pero también para poder aprender más de primera mano sobre el trabajo que hacen.

Guadalupe Nogués, Dra. en Biología, Docente, Comunicadora y Autora

Para abrir la conversación en la apertura del Foro, decidí contextualizar el problema del desarrollo sostenible alrededor del hecho de que en esos días el planeta había alcanzado el simbólico número de 8.000 millones de personas vivas. Hace no tanto, en 2011, éramos 7.000 millones. Según las estimaciones actuales, la población mundial seguirá aumentando por algunas décadas más, aunque a un ritmo más lento. Recién en unos 60 años vamos a empezar a ser cada vez menos. 

Somos muchos, y seguiremos siendo muchos por bastante tiempo. Ante esta situación, necesitamos soluciones para los problemas de hoy, y también para los de mañana. No estoy en política ni en gestión, y estoy segura de que no es fácil lidiar con estos problemas desde esos campos de acción. Pero, desde nuestro lado, el de la ciudadanía, queremos soluciones verdaderas, que efectivamente funcionen y no sean solo parches o acciones bienintencionadas que no provocan cambios en el mundo real. Queremos poder tener mayor bienestar durante nuestras vidas, y también buscamos que nuestros hijos y nietos estén mejor que nosotros. Que esto ocurra a expensas del planeta no es una opción válida, no solo desde una mirada ambientalista sino también desde nuestra propia conveniencia. Lograr un desarrollo sostenible es un desafío extraordinario del que depende, literalmente, nuestra supervivencia. Por eso el planteo de la 19va edición del Foro Metropolitano, de habilitar y facilitar una conversación interdisciplinaria y plural sobre temas como ambiente, transporte, transición energética y ciudades sostenibles, fue tan valioso.

La urgencia del presente a veces nos dificulta pensar en el largo plazo de manera adecuada, evitando sobresimplificaciones. Una propuesta para abordar esto es enfocarnos en la estructura de los problemas que tenemos delante, más allá del tema particular. Cuando hacemos esto, encontramos características comunes. En primer lugar, hay muchos ejes involucrados que se afectan mutuamente, como ambiente, economía, trabajo, energía y sostenibilidad. Son indivisibles, funcionan como un sistema en el que un cambio en uno de ellos puede propagarse a otros de maneras inesperadas. Por otro lado, existe un componente social: las personas afectadas por el problema tienen distintas prioridades y visiones, que a veces incluso se oponen entre sí. Además, lo que hacen o dejan de hacer va modificando el problema. 

En ese sentido, para pensar en desarrollo sostenible traigo a la discusión algunos aspectos que veo centrales, y es en lo que estoy trabajando principalmente en estos años. Estos problemas sociales son salvajes, complejos. Tienen alta incertidumbre y son dinámicos, por lo que no existen soluciones definitivas sino solo soluciones parciales, siempre sometidas a revisión y ajustes. Esto requiere un abordaje especial, multidisciplinario e iterativo. En este mundo dominado por expertos que son especialistas en sus respectivos campos, hacen falta además expertos generalistas, que puedan mirar la imagen completa y armar puentes. Para comprender mejor las demandas de cada sector afectado por el problema y poder pensar e implementar intervenciones adecuadas, es relevante desarrollar la capacidad de poder hablar con los distintos. Esto es parte de lo que nos permite lograr los consensos que hacen falta para llevar adelante las transformaciones necesarias. Estamos cansados de hablar de la grieta. Yo incluso prefiero hablar de grietas, así, en plural. Primero, para sacar del podio a la que tenemos en el eje político partidario y, además, para visibilizar otras que también mueven la aguja, como podrían ser la grieta urbana/rural o la productiva/ambiental. Las grietas están y seguirán estando. Hay y seguirá habiendo desacuerdos, algunos de los cuales serán realmente profundos. Pero igual necesitamos poder definir, como sociedades, algunos rumbos comunes. Que sean consensos muy generales que incluyan el desacuerdo, el disenso interno, pero que nos permitan ir recorriendo el camino.

Somos responsables de nuestro presente, de nuestro futuro, y también del futuro de las próximas generaciones. Tenemos la capacidad de hacer las cosas mejor, pero para eso tenemos que poder sumar perspectivas y generar un compromiso a largo plazo.