La hora de la Buenos Aires Metropolitana – Columna para Clarín

Pedro Del Piero, Presidente de Fundación Metropolitana – Argentina tiene Gobierno, sin dudarlo. Mostrando resultados y tomando decisiones con respaldo y fundamento anoche vimos ejercer autoridad en plenitud. El Presidente Fernández y los gobernadores, como los llamó, Kicillof y Rodríguez Larreta presentes en la conferencia de prensa del 8 mayo pasado, mostraron solvencia y criterio político en sentido lato.  Apoyados en el conocimiento sanitario y la explícita voluntad de trabajo en común, dieron un paso más en la gestión comunitaria de la pandemia. Además dieron batalla al desagradable escenario contestatario contra el aislamiento social obligatorio que, convengamos, viene facilitado por el éxito de las duras y correctas medidas adoptadas que aplanaron la curva de contagios. Es un clásico, las prevenciones exitosas suelen estar condenadas a la descalificación, “viste que no era para tanto…”.

La Buenos Aires Metropolitana está en el ojo de la tormenta y las razones fueron expuestas con precisión por quienes la gobiernan: vulnerabilidad social, grandes flujos, densidad y aglomeración que convierten en ciclópeo el poder gestionar lo que viene debido al riesgo de desborde por vuelta a la actividad a pesar de la buena conducta de los vecinos. Mientras tanto, en este sube y baja, aunque definitivamente atada a la salud va tomando altura le economía. Por ello pedirnos no decaiga la potente imagen de anoche. Se vio fortalecida la gobernabilidad de la Región Metropolitana Buenos Aires, hoy foco central del COVID19 en Argentina, y foco también de los desequilibrios estructurales del país. Será además donde más fuerte pegará el virus socio económicamente hablando.

Habrá mucho por hacer en cooperación interjuridiccional entre PBA, CABA, Nación más los 40 municipios del Gran Buenos Aires y el periurbano, desde lo inmediato hasta el largo plazo. Los políticos tienen infinitos escenarios de beneficio mutuo donde converger si logran construir juntos soluciones útiles para la competitividad territorial de la Región y para una mejor calidad de vida de los 17 millones que la habitamos. Sería cuestión que como ahora, mantengan instancias de diálogo, diagnostiquen bien, acuerden metas comunes posibles y concretas, se apoyen en los saberes de cada tema y, finalmente, que cada uno ejerza sus competencias conforme a una planificación común.

Es posible, porque Buenos Aires Metropolitana tiene décadas de una asociatividad que, con dispositivos específicos, se viene ocupando del agua y el saneamiento (AySA), de los residuos (CEAMSE), de la cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR), de la distribución de frutas y verduras (Mercado Central) y del transporte de personas y bienes (Agencia Metropolitana de Transporte).

Desde allí puede pensarse el salto cualitativo de constituir la Región Metropolitana Buenos Aires conforme al artículo 124 de la Constitución Nacional como ya lo hicieron 22 provincias formando las regiones Centro, Patagonia, Nuevo Cuyo y Norte Grande. Hace falta voluntad política, principalmente de las instancias estaduales, Provincia y Ciudad Autónoma como núcleo central del acuerdo para el desarrollo económico y social que habilita la Constitución, con el necesario concurso de municipios del Gran Buenos Aires y la Nación.

Finalmente, si Buenos Aires es región existen mejores condiciones para converger con las demás regiones argentinas en un proyecto de país, en un Plan de Desarrollo que dé cuenta de ese enorme pendiente nacional: su equilibrio demográfico, un desafío Alberdiano. Soñamos una Buenos Aires Metropolitana habitada por 12 millones en 2050 y ello sólo será posible si Argentina logra un desarrollo social y económico equilibrado por regiones con una virtuosa ocupación territorial.

09-05-2020