Museo Argentino de Bellas Artes

CCK2En nuestro primer a√Īo de vida, en 2001, impulsamos la afectaci√≥n del edificio del Correo Central a un centro cultural.

Este primer proyecto cultural de la Fundación Metropolitana fue elaborado por un equipo multidisciplinario integrado el museólogo Ricardo Pinal Villanueva y los arquitectos Luis Pereyra, Daniel Chaín y Jorge Sábato. De esta forma pusimos en marcha nuestra vocación por el planeamiento participativo impulsando la iniciativa y su implantación en la sociedad.

El eje central de la propuesta fue dar lugar y espacio al importante caudal de obras de arte que abarrotaban el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de Artes Pl√°sticas Eduardo Sivori, creando el MABA, Museo Argentino de Bellas Artes.

El palacio del correo, en ese momento se encontraba bajo administración en comodato del concesionario del Correo Argentino y aparecía como un edificio emblemático para albergar un emprendimiento cultural, que incluiría espacios multimediales y amplias salas de exposiciones desde una perspectiva museológica.

En esa √©poca hab√≠a una discusi√≥n p√ļblica sobre los problemas de conservaci√≥n del patrimonio en el edificio de Bellas Artes. El dep√≥sito donde se encontraban valiosas obras sufr√≠a inundaciones desde 1996 y las constantes ampliaciones del edificio hab√≠an hecho que el mismo perdiera su unidad estil√≠stica y valor arquitect√≥nico. Asimismo estaba pendiente la instalaci√≥n de nuevos servicios de control, conservaci√≥n, climatizaci√≥n, iluminaci√≥n y seguridad. Tambi√©n modernizaci√≥n de la presentaci√≥n de las obras y la racionalizaci√≥n de los itinerarios.

Contempor√°nea a esta discusi√≥n p√ļblica, el palacio del correo estaba por ser prontamente desalojado y el proyecto presentado por la Fundaci√≥n Metropolitana parec√≠a la opci√≥n para llenar esa vacancia.

CCKSe integraba a un dise√Īo de corredor cultural que empezaba en N√ļ√Īez con el Museo de la Memoria y culminaba en La Boca. Siendo el MABA una de las paradas de este corredor, adem√°s de estar estrat√©gicamente ubicado en el centro de la ciudad. Afirm√°bamos que ser√≠a una importante fuente de ingresos por el turismo y uno de los museos de gran envergadura en Am√©rica Latina.

Desde la Fundación Metropolitana vimos en el Palacio del Correo el increíble potencial como punto nodal en la cultura de la ciudad, lo que queda ratificado contemporáneamente con la instalación del Centro Cultural Kirchner, promovido en 2006 a partir de la pronta conmemoración del bicentenario de la revolución de mayo.

El debate p√ļblico

Promediando el a√Īo 2001 la iniciativa mereci√≥ impacto medi√°tico y entre otros se destac√≥ el diario La Naci√≥n que bajo el t√≠tulo ‚ÄúQuieren mudar el bellas artes al correo‚ÄĚ publica el 28 de julio de 2001 una nota que describe el proyecto como una oportunidad ‚Äúque no vendr√≠a mal‚ÄĚ al Museo Nacional de Bellas Artes sumar espacio a los 11.000 mts2 que ocupa en Recoleta, donde s√≥lo exhib√≠a el 4% de todas sus obras pl√°sticas.

La nota describe tambi√©n los debates que se daban alrededor del proyecto en ese momento, por ejemplo, con el entonces director del Bellas Artes, Jorge Glusberg, que seg√ļn el diario, se mostraba en contra: ‚ÄúNo estoy de acuerdo con trasladar la sede de Bellas Artes al Palacio de Correos, pero s√≠ con que all√≠ funcione una extensi√≥n. Pero me preocupa la zona, llena de edificios de oficinas, porque es √°rida. ¬ŅC√≥mo hago para llevar las miles de personas que vienen hoy a Recoleta donde ya existe un circuito cultural?»[1].

Hubieron variadas posiciones de importantes referentes culturales y del urbanismo que si bien sostenían que el Museo de Bellas Artes necesitaba un lugar más amplio donde albergar sus obras, no coincidían en que la zona del Correo fuera la mejor para un museo así.

Por ejemplo, el prestigioso arquitecto Clorindo Testa declaraba entonces «El proyecto es atractivo, pero el Correo tendr√≠a que ser transformado para su nuevo uso sin perder su forma. La sede actual es muy chica como para albergar todo el patrimonio que tiene para exhibir».

Para el curador Jorge L√≥pez Anaya «Una de las grandes deudas del museo es poder exhibir un mayor n√ļmero de obras argentinas en la sala permanente‚ÄĚ.

Por otra parte el pintor Carlos Gorriarena rechaz√≥ la propuesta: «Me parece un proyecto fara√≥nico, con olor a rancio. Mudar el museo ser√≠a m√°s de lo mismo, pero en una peor ubicaci√≥n‚ÄĚ.

Por otra parte, en una columna del diario La Naci√≥n Alicia de Arteaga[2] sostiene que ¬†‚Äúel Palacio de Correos y Tel√©grafos puede ser considerado una de las obras monumentales m√°s significativas de la Argentina. Pero su revitalizaci√≥n como un centro vivo de actividades culturales, a la manera del Pompidou de Par√≠s, implica la puesta en valor del centro financiero de la ciudad y su conexi√≥n con el impulso urban√≠stico de Puerto Madero. La gran pregunta es si realmente es el momento para pensar en una mudanza del museo nacional, y expandir las colecciones. Es una gran inversi√≥n financiera de la ciudad que ser√° dif√≠cil encarar en medio de la crisis econ√≥mica e institucional.‚ÄĚ [3]

Y cuan cierto era, porque Argentina ya transitaba una profunda crisis que en 2001 truncó el análisis de esta potente iniciativa pero que luego el tiempo respondió en su propio sentido y despejó aquellos interrogantes. En la actualidad luce en el Palacio de Correos un Centro Cultural de alto nivel formando parte de un área revitalizada de la Ciudad por él mismo y por otras importantes intervenciones urbanas.

Las directrices

La importancia de los museos nacionales es fundamental, icónica y simbólicamente. Además de atraer el turismo nacional e internacional son importantes como reservorio de la identidad cultural con fuerte aporte de valor artístico y arquitectónico.

La justificaci√≥n de la iniciativa estuvo encuadrada en el marco te√≥rico de la nueva museolog√≠a que propone una re-significaci√≥n de las funciones de los museos pasando de un lugar elitista a la cercan√≠a con el ciudadano, para que √©stos puedan aprender y convivir en ellos con naturalidad. Los museos, seg√ļn esta perspectiva, deben ser instituciones sin fines de lucro cuya funci√≥n debe ser aportar al desarrollo de las ciudades y su poblaci√≥n.

La concepción nuevo-museológica es la que concibe una respuesta práctica frente al pensamiento de que los museos son instituciones conservadoras y vacías de gente. Se intenta a través de estas ideas, reformar el espacio social que ocupan los museos en nuestras ciudades para que tengan una mejor praxis comunicativa. Intenta crear una inversión de las funciones tradicionales del museo. La nueva museología pretende que los Edificios Históricos a sean refuncionalizados y dejen de ser considerados monumentos estáticos e inentendibles.  

El urbanismo fue el otro concepto nutriente del proyecto y con la afirmaci√≥n de una traza virtual vinculando unos 60 lugares culturales de gran actividad, comenzando en N√ļ√Īez, pasando por Recoleta, Palermo y culminando en La Boca,¬† uniendo una gran cantidad de lugares culturales que integran un circuito de verdadera interconexi√≥n.

En particular, con respecto al palacio del correo, el enfoque urbano se veía favorecido por la proximidad de una zona urbana de densidad de población que aseguraría uso intensivo, gran cantidad de servicios anexos como confiterías y restaurantes. Sumado a su vinculación con el nuevo Puerto Madero, sitio urbano de gran afluencia de turismo y una explanada de acceso con las visuales y comodidades que un edificio de esta magnitud.

Con el tiempo el Correo se convirtió en un polo cultural

CCK3Finalmente, el edificio del Correo se convirtió en el majestuoso Centro Cultural Kicrhner. El potencial del edificio del Correo para ser terreno de un gran polo cultural era ineludible. En 2006 el Poder Ejecutivo Nacional llamó a concurso internacional de arquitectos para la restauración del edificio del correo y la instalación del entonces Centro Cultural del Bicentenario. El proyecto proponía la restauración, reciclaje y puesta en valor de un edificio histórico y la incorporación de nuevos elementos arquitectónicos.

La inauguraci√≥n del nuevo centro cultural fue en 2012 y se cambi√≥ su nombre por decreto a Centro Cultural Kirchner. En la actualidad cuenta con m√°s de 100 mil mts2, m√°s de 10 salas de m√ļltiples usos y una capacidad de hasta 5000 visitantes. Adem√°s de ser, como anticipamos cuando realizamos nuestra propuesta, el centro cultural m√°s grande de Latinoam√©rica y el tercero en el mundo.

[1] El proyecto despertó dudas y críticas, Diario La Nación, http://www.lanacion.com.ar/323260-el-proyecto-desperto-dudas-y-criticas

[2] Periodista y editora, columnista de la Nación

[3] Pensar en grande, Diario La Nación, http://www.lanacion.com.ar/323259-pensar-en-grande