Gustavo Béliz: «El Estado tiene que contribuir a pensar desde un punto de vista, filosófico y operativo, nuevas instancias de planificación»

belizInforme Digital Metropolitano: ¿Qué balance puede hacer el evento Integración Regional 4.0 organizado por el BID / INTAL el pasado 05 de Octubre?

Gustavo Béliz: El balance es muy positivo por la calidad de las presentaciones y  por el nivel del debate. Discutimos la nueva agenda de la integración regional que está muy asociada a la economía digital. Participaron 1800 personas y se conectaron por toda la región a través de medios digitales. Debatimos los temas de fondo que tienen que ver, por un lado, con el concepto soft de integración, todo el aspecto más regulatorio, de leyes, de estado de derecho y, avanzamos en algo mayor frontera, cómo la economía y el comportamiento, las neurociencias, todo el elemento intangible de la economía que también impacta mucho en el concepto clásico de integración. Por ejemplo: patrones de consumo, mayor respeto ambiental y a los derechos laborales. Son todos temas presentes en tratados internacionales o en asociaciones con otros países cuando se trata de establecer determinado tipo de reglas de juego. Por otro lado, avanzamos en la discusión de políticas orientadas al desarrollo productivo y lo que tiene que ver con la equidad, un tema muy importante para América Latina por ser la región más inequitativa del planeta y que no puede avanzar en mejorar su productividad si no atiende este tema.

IDM: Durante su presentación en el evento usted mencionó las oportunidades de las nuevas tecnologías a partir de la integración regional ¿Cuál es el rol de la tecnología y la innovación en la integración de América Latina? ¿Y cuál es su impacto?

GB: El impacto de las tecnologías en América Latina va a depender de cómo aprovechemos las oportunidades en nuestra región. Entre el “tecnoesceptisimo” y el “tecnoutopismo”, entre la tecnología como la magia o la tecnología como el nuevo terror que nos amenaza hay un campo intermedio que es la integración inteligente aprovechando oportunidades de ese desarrollo tecnológico para achicar brechas en América Latina. Pongo un solo ejemplo, las impresoras 3D alteran de una manera sustancial lo que es el traslado físico de un bien de un punto a otro en el planeta. Lo que antes dependía de puertos, aeropuertos, caminos, hidrovías o autopistas, hoy depende simplemente de tocar la tecla de una computadora para trasladar y generar la creación de un bien en otro punto del planeta. Aprovechar adecuadamente las oportunidades de las impresoras 3D implica un desafío enorme de creatividad, y para responder a eso, debemos acoplar el sistema educativo para formar los recursos humanos adecuados. Entonces, el desafío de América Latina es alto en este último sentido de adoptar la oferta de recursos humanos para poder aprovechar esa tecnología. Después está la brecha de accesibilidad, la brecha digital que también hay que achicarla y que es uno de los principales desafíos de nuestra región. Yo diría que lo básico es pensar la integración regional no solamente en términos analógicos, sino también en términos digitales.

IDM: Usted habló de que estamos frente a una nueva «inntegración» “definida con doble nn”, haciendo referencia a la “innovación” ¿De qué se trata esto?

GB: Hay una nueva agenda de integración que diluye mucho las fronteras entre bienes y servicios. Ese es un primer punto básico. Hoy esa frontera está diluida en todo el mundo y para aproximarnos al tema también tenemos que, de algún modo, compatibilizar el bien intangible que es el conocimiento con la producción física de bienes. Me parece que ahí hay que ser muy creativo y establecer agendas que den paso a, por ejemplo, la producción de emprendedurismo, hay que desarrollar aspectos muy específicos de facilitación de comercio. Hay elementos muy prácticos en cómo la economía creativa, que es un punto central en la producción de América Latina, que puede ofrecer mejores posibilidades para insertarse en el resto del mundo.

flyer-ir4-0-13-fila-de-6-para-imprimir-718x1024IDM: ¿Cuál es el rol de la educación y del conocimiento en la integración?

GB: Es clave. La formación de recursos humanos para el análisis de la producción y aprovechamiento del fenómeno del Big Data es algo central para América Latina. No hay oportunidad estratégica más importante que esa. Eso requiere desarrollar habilidades en nuestros estudiantes. No sólo en el punto de las ciencias duras, sino también desde el punto de vista de actitudes, de inteligencia emocional, es decir, todo un aspecto más soft que es tan importante como lo anterior. En otras palabras, la economía de los datos requiere no solo el concurso matemático y de ingenieros, sino también de antropólogos, de sociólogos, de psicólogos sociales, de un enfoque holístico para que ello tenga aplicación y una traducción en productos que puedan mejorar la vida de la gente. El ejemplo típico que se pone son estos fenómenos de el bien BI o Uber y otra cantidad enorme de expresiones de economía colaborativa que, tarde o temprano, van a llegar y frente a los cuales hay que tener una estrategia y hay que ser muy creativo para que pueda redundar en un beneficio de la gente y no lo contraiga.

IDM: ¿Cuál es el rol de las metrópolis en el proceso de integración?

GB: Son muy importantes estos ejemplos que comenté de economía colaborativa que impactan directamente en las metrópolis, y no sólo en ellas. Son expresiones de una economía nodal. Más que de redes, de grandes nodos y de grandes clusteres de trabajo que adquieren una importancia decisiva porque hoy el fenómeno de la integración es glocal. No es ni sólo global ni sólo local, es glocal. En esa dimensión las metrópolis son un factor muy importante. Antes que nada, de coordinación público-público y no sólo público-privado. Aquí hay un concepto de triple P: público-público y público-privado. Lo que ustedes han estudiado tan bien es que a veces hay desarticulaciones entre los propios municipios y entre los diferentes niveles verticales y horizontales del gobierno que dependen, antes que nada, de una mejor coordinación del Estado y no solamente del Estado por su propio lado, que también es importante.

IDM: ¿Cómo se da esa articulación global-local en América Latina?

GB: Yo creo que hay que pensar de un modo muy creativo en diferentes tipos de institucionalidades. Las instituciones clásicas de silos, en las que cada sector compartimenta trabajos no funcionan más. Hay que establecer mecanismos de redes y de multicentros de trabajos. Eso hay que atravesarlo, por supuesto, con toda la gente de servicios públicos de prestación estatal o privada, pero son servicios públicos al fin. La agenda ambiental es sumamente importante en esa dimensión, como la agenda de equidad. Me parece que hay una triple agenda: de innovación, de sustentabilidad y de inclusión social que tienen que dialogar entre sí para ser productivas.

IDM: ¿Cómo se puede pensar el futuro de la Metrópolis Buenos Aires, en un contexto de desarrollo nacional pero también de desarrollo en América Latina?

GB: Yo lo pensaría desde el punto de vista del impacto de la economía digital, pero no para que esto quede simplemente en algo abstracto, sino para que, a partir de esa economía digital, se puedan disparar nuevos mecanismos de participación y de coproducción de políticas públicas. Eso requiere, primero que nada, liderazgo y decisión política, debemos eliminar el concepto de “criptoestado” donde todo es cerrado, secreto, oscuro y sin accesibilidad a la población y de codecisión de políticas públicas. No solo dar información o ponerla al servicio de la sociedad como una mera instancia de gobierno abierto, sino ir un paso más generando esa enorme masa de información para que la sociedad pueda codecidir y legitimar con más fuerza la agenda metropolitana. En definitiva, estamos hablando de un nuevo contrato democrático que nos permite el Big Data.

IDM: ¿Cuán importante son los mecanismos de planificación participativa para el desarrollo y la integración regional?

GB: Yo creo que la planificación es la primera instancia, pero después es el gobierno participativo, la decisión participativa. La planificación me parece que también requiere ser repensada a la luz del siglo que estamos viviendo y del enorme impacto tecnológico. Ejemplos de economía colaborativa y de economía circular con todo el tema de sustentabilidad ambiental requieren de nuevos continentes para expresar esa planificación. Ejemplo: las redes sociales pueden ser un mecanismo para inundar a la población con información tóxica o un mecanismo que posibilite mecanismos novedosos de participación e involucramiento social. El rol del Estado tiene que ser contribuir a pensar desde un punto de vista, primero filosófico y después operativo, nuevas instancias de planificación.

IDM: ¿Cómo se imagina la agenda o el desarrollo de América Latina de las áreas metropolitanas en los próximos 20 o 30 años?

GB: Lo primero que me imagino es el tema demográfico y eso implica también la redistribución de la población en el territorio. Hay una tendencia irrefrenable a la generación de nuevas centralidades urbanas, pero eso requiere también una planificación del territorio que ustedes tan bien han trabajado. En el caso de ámbitos tan extensos como los que se dan particularmente en la Argentina y también en Brasil o en el Cono Sur en general, se requiere pensar lo urbano de la mano de lo rural porque hoy la tecnología achica esa distancia desde el punto de vista práctico. Esto requiere ser pensado en su conjunto. Me parece que lo urbano no puede ser pensado de un modo aislado al resto del territorio y de la racionalidad de la distribución de la población.

IDM: ¿Quiere agregar algo más?

GB: Para dar ejemplos, cuando se viene de afuera uno ve los casos de teleworking o de huella de carbono más sostenible e incluso el empleo del tiempo laboral de la población trabajadora. Y me parece que hay que tener mecanismos de repensar lo urbano en función de un nuevo concepto laboral que va a ser muy distinto en los tiempos que vengan. La irrupción de la robotización, de la inteligencia artificial, de la automatización puede dar a lugar a enormes inequidades sino se la trabaja adecuadamente, pero puede dar a lugar también a mejorar vidas y a generar impactos positivos. Requiere antes que nada de un Estado que esté pensando esos impactos.