Lo que los helechos no pueden ocultar – Columna para Clarín

POR PEDRO DEL PIERO – Días pasados, el Senador Lousteau desplegó algunos números ilustrativos de una realidad que, según él, está escondida: una buena administración detrás de la “opulencia” fiscal de la CABA. Son datos correctos, pero no logran opacar la percepción de distrito muy rico como consecuencia que Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires.

Esto no es malo porque este poderoso estado, centralidad de la Buenos Aires Metropolitana, podría responsablemente apuntalar el desarrollo de la región ayudando a superar sus fragmentaciones como la social, la más extrema y urgente.

También es nociva la fragmentación en la gestión de políticas públicas de escala metropolitana sin lograr adecuada eficacia por parte de ninguna de las jurisdicciones que la integran: 40 municipios, Provincia de Buenos Aires, Ciudad Autónoma y Nación. Nos referimos, entre otras, a políticas de empleabilidad, conocimiento, seguridad, salud, ambiente e infraestructura a las que la realidad metropolitana les pone una complejidad que dificulta más aún administrar la escala.

Frente a este escenario se impone el abordaje regional del AMBA, quizás creando una región para el desarrollo económico y social como ya lo hicieron 22 provincias, e intentando equilibrio comunitario y competitividad territorial sistémica. Y aquí viene el punto, si abordamos la fiscalidad de la Región Metropolitana Buenos Aires en clave de desarrollo regional, la Ciudad deberá ser solidaria tanto por equidad como por transformación estructural.

Esta podría ser la respuesta al Senador que, luego de afirmar que el Presidente pretende forzar a la Ciudad a ser más “solidaria”, se pregunta si es una propuesta de reordenamiento fiscal o si se pretende condicionar la capacidad de la jurisdicción para gestionar. En lo primero las urgencias están a la vista. En lo segundo, porque la Ciudad cuenta con plenitud estadual similar a las provincias, no dudamos que gestionarla es también ocuparse del desarrollo regional. La Ciudad formando parte de un entramado metropolitano podría volcar su “esfuerzo” al crecimiento social y económico del Gran Buenos Aires profundo y del borde periurbano.