Agricultura familiar en el AMBA: nuevos desaf铆os a la hora de repensar un modelo productivo inclusivo y sustentable

La Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Alimentaci贸n y la Agricultura (FAO) afirma que 鈥渓a agricultura y el desarrollo rural son sostenibles cuando toman en cuenta el equilibrio ambiental, son econ贸micamente viables, socialmente justos, culturalmente apropiados, humanitarios y cuando est谩n basados en un enfoque cient铆铿乧o鈥. En consecuencia, 鈥渦na pol铆tica de desarrollo rural deber谩 satisfacer los requerimientos nutricionales y otras necesidades humanas de las generaciones actuales y futuras y, cuando sea posible, incrementar la productividad y la capacidad regenerativa de la base de los recursos naturales. Tambi茅n, deber谩 brindar empleo durable a dichas generaciones, reducir su vulnerabilidad y reforzar su autodeterminaci贸n鈥. En los tiempos que corren, corresponde a la agroecolog铆a tomar el desaf铆o de definir alternativas que apunten a lograr la aplicaci贸n de los fundamentos de la ecolog铆a al dise帽o y gesti贸n de los sistemas agr铆colas sostenibles en pos de un mejor porvenir.

El A帽o Internacional de la Agricultura Familiar

Las Naciones Unidas proclamaron el 2014 como el 鈥淎帽o Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF)鈥 con el prop贸sito de reconocer la relevancia de la agricultura familiar en la reducci贸n de la pobreza y la anio internacional agricultura fliarmejora de la seguridad alimentaria mundial por ser, en toda su diversidad, la forma predominante de agricultura en el planeta. Esta declaraci贸n, que tiene por objeto promover nuevas pol铆ticas de desarrollo que ayuden a los agricultores familiares y a los peque帽os productores a erradicar el hambre, reducir la pobreza rural y seguir desempe帽ando un papel destacado en la b煤squeda de la soberan铆a alimentaria, dio inicio a un gran debate que sit煤a en el centro de la discusi贸n conceptos tales como inclusi贸n, cooperaci贸n y democratizaci贸n. Favorece la participaci贸n de distintos actores, sean estos pol铆ticos, sociales o econ贸micos, en el establecimiento de una agenda que tiene por prioridad visibilizar el rol de la agricultura familiar a partir de la elaboraci贸n de estrategias coordinadas a nivel nacional, regional y mundial. As铆 lo define Carla Campos Bilbao, Secretar铆a de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, 鈥渄e la 煤nica manera que estos productores pueden realmente ser actores claves de la econom铆a productiva es con un Estado presente que acompa帽e en gesti贸n y organizaci贸n y b谩sicamente en lo que es infraestructura y agregado de valor com煤n鈥, 鈥渉aci茅ndolo a trav茅s de los Estados locales y municipales que son quienes tienen el primer vinculo y visi贸n de desarrollo de cada localidad鈥.

En este marco, la agroecolog铆a cobra un rol primordial en tanto busca acercar a este sector 聽herramientas tecnol贸gicas que faciliten el manejo del sistema productivo con insumos propios. Seg煤n Gustavo Tito, Director del INTA – 脕rea Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), su importancia radica en que 鈥渞econoce la experiencia del productor en el manejo del ambiente y de la producci贸n misma y propone que el conocimiento popular se fusione con el conocimiento cient铆fico鈥, 鈥済arantiza que no haya contaminaci贸n y, por el contrario, que haya un uso racional de los recursos naturales poniendo en juego el valor de la agricultura familiar como generadora de empleo genuino鈥. Tal es as铆 que, a trav茅s del Centro de Investigaci贸n y Desarrollo Tecnol贸gico para la Peque帽a Agricultura Familiar (CIPAF), el INTA promueve distintas pol铆ticas que tienen por objeto generar, adaptar y validar tecnolog铆as adecuadas para el desarrollo sostenible de esta porci贸n de la econom铆a.

En defensa de la agricultura periurbana en el AMBA

Seg煤n explica Andr茅s Barsky, del Instituto del Conurbano, Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) 鈥渆l borde periurbano del 脕rea Metropolitana de Buenos Aires es un territorio productivo, residencial y de servicios que se desarrolla en el contorno de la ciudad鈥. Se genera cuando estos centros alcanzan determinadas dimensiones, es decir, cuando conforman un mercado de alcance regional que requiere ser abastecido desde las cercan铆as. Una de las manifestaciones paisaj铆sticas y sociales m谩s caracter铆sticas del periurbano es el tipo particular de agricultura que en 茅l se practica: el entramado de explotaciones primario-intensivas que conforma el denominado cintur贸n verde o cord贸n alimentario. El mismo se emplaza en cu帽as, en intersticios, en 谩reas vacantes caracter铆sticas en estos espacios de interfase urbano-rural. 鈥淔rente a otros 谩mbitos agrarios extensivos que operan a mayor escala y manejan significativos vol煤menes de producci贸n, su ventaja competitiva esencial radica en la proximidad a la ciudad鈥 de all铆, la raz贸n por la cual la agricultura periurbana forma parte integral del conjunto de la peque帽a agricultura familiar.

En el caso de Buenos Aires, el espacio periurbano se ubica en la franja comprendida aproximadamente聽entre el kil贸metro 30 y el kil贸metro 90. El cintur贸n verde ocupa unas 18.000 hect谩reas en zonas contiguas a la ciudad (tercera corona de urbanizaci贸n, principalmente) y, seg煤n se estima, aporta un 30 % de las verduras que ingresan a Buenos Aires, empleando a m谩s de 5.000 personas (la mayor铆a de origen argentino y boliviano). Esta zona, se caracteriza por estar vivenciando una transformaci贸n producto del crecimiento desmedido de la ciudad en sus l铆mites que desplaza las actividades tradicionales de la regi贸n y compite por el uso del suelo. La creciente urbanizaci贸n, es decir, esta ciudad que avanza sobre la periferia, eleva el precio de las tierras y genera una especulaci贸n inmobiliaria que aleja, cada vez m谩s, a los quinteros de la ciudad por ser en su mayor铆a inquilinos. Sumado a esto, por el frente contrario, avanza la producci贸n de cultivos extensivos tales como la soja con las consecuencias que ello implica.

En los municipios de Pilar y La Plata, caracterizados por el cultivo de hortalizas de hoja y por el conocido 鈥渢omate platense鈥, respectivamente, puede observarse c贸mo en los 煤ltimos a帽os los distintos emprendimientos industriales, tecnol贸gicos, comerciales e inmobiliarios comenzaron a desbancar a la tomate platensehorticultura. Sin embargo, en cada caso con caracter铆sticas diferentes. Tal como informa Mat铆as Garc铆a, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), mientras que en Pilar la batalla por el suelo se fue perdiendo por tratarse de uno de los municipios m谩s afectados por la irrupci贸n de la urbanizaci贸n debido a la radicaci贸n de inversiones residenciales e industriales de gran magnitud, en La Plata la disputa por la tierra 鈥渘o afecta a la zona t铆pica hort铆cola platense鈥. 鈥淓sto se debe a que existe en el municipio desde hace a帽os (e independientemente del intendente de turno), el respeto por una ordenanza municipal que impide la instalaci贸n de emprendimientos urban铆sticos (l茅ase clubes de campo y barrios privados / countries) en 谩reas rurales鈥. No obstante, sostiene que 鈥渄e la misma forma que hay una presi贸n urbana sobre parte del cintur贸n verde bonaerense existe, el mismo efecto, pero en la direcci贸n contraria, desde la frontera agr铆cola generando un efecto de compresi贸n鈥. Se trata en este caso del cultivo de la soja 鈥渜ue avanza sobre espacios que nadie hubiese imaginado鈥 dependiendo su conquista, en 煤ltima instancia, de la planificaci贸n-zonificaci贸n que se implemente y del grado de intervenci贸n que los actores p煤blicos establezcan para el uso ordenado del suelo. Seg煤n Barsky 鈥渆n la actualidad se registra un importante retroceso del cintur贸n en las zonas norte y oeste, donde la agricultura familiar es m谩s importante, mientras conserva un cluster m谩s competitivo y empresarial en la zona sur, con epicentro en La Plata鈥.

La localidad de Ca帽uelas parece haber corrido la misma suerte. All铆, se produjo el fen贸meno que Pedro Del Piero, Presidente de Fundaci贸n Metropolitana, ha dado en llamar 鈥渃onurbanizaci贸n del cord贸n periurbano鈥, a partir del cual la soja y los barrios privados 聽aventajaron a los productores de las granjas y huertas. Tras ser consultado acerca de las consecuencias sociales de esta transformaci贸n Del Piero afirmaba: 鈥渆n el caso del borde periurbano, es urgente que se tomen definiciones sobre el suelo, sobre lo que se hace sobre el suelo, es una medida a largo plazo鈥. 鈥淪e trata de ver c贸mo se disponen de matrices para poder ocupar el suelo en t茅rminos habitacionales, de espacios residenciales y en t茅rminos de espacios vinculados a la econom铆a, a lo productivo y a lo social. Esto hace que se puedan ir previendo varias cosas como d贸nde vive la gente, qu茅 servicios se tienen y cu谩les faltan. Sobre todo en salud, educaci贸n y seguridad鈥.

El cambio de paradigma es posible

La soja, como todo monocultivo, necesita para expandirse del uso de herbicidas, insecticidas y funguicidas que aseguren y protejan al cultivo de las plagas. Sin embargo, estos qu铆micos representan un riesgo para la salud poblacional, as铆 como tambi茅n para el medio ambiente en su totalidad. Por el contrario, la agricultura familiar se instala como una variante que propone el consumo alternativo de alimentos frescos bajo est谩ndares de calidad, con base en el modelo de Buenas Practicas Agr铆colas (BPA) de la FAO. Como ejemplo de ello, la Cooperativa Agropecuaria de Productores Familiares de Florencio cooperativa florencio varelaVarela (AFP), con m谩s de 20 a帽os de existencia, naci贸 como una herramienta organizativa de las familias productoras de la zona rural La Carolina con la intenci贸n de desarrollar proyectos productivos, de car谩cter ecol贸gico, que permitan impulsar la seguridad alimentaria y facilitar la comercializaci贸n de excedentes en el marco de una econom铆a solidaria. Del mismo modo, los productores del Parque Pereyra Iraola redefinieron su sistema productivo convirtiendo sus predios hacia una horticultura libre de agrot贸xicos a trav茅s de la utilizaci贸n de t茅cnicas con recursos propios para combatir las plagas sin contaminar el ecosistema. Estas dos iniciativas, que en un principio se destinaron al autoconsumo, son una peque帽a muestra del universo de casos que da cuenta de que el cambio de paradigma es posible.

Un tema en la agenda p煤blica

Quiz谩 empujados por las demandas de los vecinos 聽fueron, desde un principio, los gobiernos locales los m谩s interesados en lanzar pol铆ticas p煤blicas para favorecer el desarrollo de la agricultura familiar. Tal es as铆 que desde el municipio de Pilar se implement贸, en el 2007, el Programa de Promoci贸n de la Agricultura Sustentable (PRO.A.A.S.) que, en convenio con el INTA, surgi贸 con la intenci贸n de asistir a los horticultores para que mejoren sus procedimientos a trav茅s de la implementaci贸n de 鈥渂uenas pr谩cticas鈥 tecno-productivas. Del mismo modo, el municipio de Florencio Varela, por intermedio del Instituto de Desarrollo Local (IDEL), ejecut贸 el Programa Tierras Productivas de instalaci贸n de granjas comunitarias y huertas domiciliarias, a fin de lograr el autoabastecimiento alimentario de la poblaci贸n, fomentando la constituci贸n de microemprendimientos hort铆colas familiares. Brindando para ello capacitaci贸n gratuita, asistencia t茅cnica e insumos b谩sicos para la producci贸n.

De esta forma la agricultura familiar fue posicion谩ndose en la agenda p煤blica. As铆, comenzaron a promoverse desde el Estado nacional distintas instancias para su promoci贸n a lo largo y聽 ancho del pa铆s. La m谩s reconocida fue la puesta en funcionamiento del Programa Nacional de Agricultura Periurbana (PNAP), que comenz贸 a ejecutarse en 2008 y que, a la fecha, se encuentra desarrollando la V Etapa en la regi贸n del AMBA que, con 13,7 millones de habitantes, 1,8 mill贸n de hect谩reas y el 40% del PBI, fue clave a la hora de su dise帽o. El Programa, que se encuentra en marcha en 12 provincias y 132 municipios de todo el pa铆s, prev茅 una producci贸n de 1.300.000 toneladas de productos frescos, que se incorporan diariamente a la demanda de los consumidores locales.

Otra de las iniciativas fue la creaci贸n del Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF), que surgi贸 como una herramienta de identificaci贸n, y tiene por misi贸n facilitarle a los agricultores el acceso a las distintas pol铆ticas en acci贸n. Seg煤n un informe del organismo, que remite a los datos agregados de 1600 N煤cleos de Agricultores Familiares (NAF) en el AMBA, sobre una base de respuestas m煤ltiples, el 85% de los NAFs se caracteriza por realizar actividades relacionadas con la agricultura, el 28 % con la producci贸n animal, el 9% con la agroindustria, el 2% con artesan铆as, y el 2% con actividades de recolecci贸n. En cuanto al tipo de producci贸n agr铆cola realizada el 41% se dedica al cultivo de hortalizas de hojas, el 45% al de otras hortalizas, el 30% al de huerta, el 15% al de flores, el 6% al de cultivos andinos, el 5% al de cereales y el 5% al de frutales, entre otros.

Desde el Poder Legislativo se formulan, a su vez, l铆neas de acci贸n. Por su parte, la senadora oficialistahorticultura pilar por la provincia de Formosa, Mar铆a Graciela de la Rosa, present贸 un proyecto de ley de Promoci贸n de Ferias Locales de la Agricultura Familiar y la Econom铆a Social, que impulsa el establecimiento de ferias locales que, gracias a su proximidad geogr谩fica, abastezcan a los consumidores en forma directa de productos agroalimentarios, frutihort铆colas y artesanales de calidad, evit谩ndose de esta forma los costos de intermediaci贸n, transporte y log铆stica, bajo la premisa de promover la organizaci贸n de unidades productivas econ贸micamente sustentables en el tiempo. 脡ste proyecto, que de aprobarse terminar铆a con las trabas innecesarias a las que est谩n sujetos los productores, se encuentra por el momento a la espera de su tratamiento por parte de las comisiones parlamentarias.

Otro modelo es posible

La agricultura familiar, de la mano de la agroecolog铆a, se convierte en una alternativa viable a los fines de lograr un desarrollo sustentable desde el punto de vista ambiental, econ贸mico y social ya que genera mayores ingresos, protege la salud humana y el ambiente, promueve la autonom铆a de los productores, as铆 como tambi茅n la seguridad y soberan铆a alimentaria. Surge entonces, a partir de su car谩cter estrat茅gico, la necesidad de contar con autoridades de tierras espec铆ficas que tengan como funci贸n apuntalar su preservaci贸n, acotando la extensi贸n del tejido urbano, promoviendo el ordenamiento territorial y la coordinaci贸n entre zonas, el fortalecimiento institucional y la protecci贸n de los cinturones verdes.

Por Deleandra Spinato