Causa Mendoza: ACUMAR va camino al fracaso, lejos del Riachuelo y de la gente que sufre la contaminación

Pedro Del Piero Cena Anual foto 4Por Pedro Del Piero, presidente de la Fundación Metropolitana

El fallo ejemplar de la CSJN en la Causa Mendoza cumple seis a√Īos, y conmemora la oportunidad en que el Riachuelo mereci√≥ la atenci√≥n del Superior Tribunal de Justicia de la Naci√≥n en forma extraordinariamente acertada.

Dispuso que la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma se abocaran asociadamente a resolver el deterioro ambiental de la Cuenca y sus gravísimas consecuencias sobre quienes la habitan, e intimó a las tres jurisdicciones a presentar un plan de gestión. Así lo hicieron los intimados y crearon la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo -ACUMAR- para ejecutar un acordado Plan Integral de Saneamiento Ambiental para la Cuenca.

El balance de cumplimiento es negativo, salvo por el desarrollo de obras estructurales de saneamiento realizadas por AySA con financiamiento internacional para resolver la contaminaci√≥n cloacal, aunque con plazos el√°sticamente dilatados. Despu√©s de seis a√Īos tenemos la convicci√≥n que no habr√° cumplimiento satisfactorio del fallo, m√°s all√° de cosm√©ticas, porque para cumplir adem√°s de querer hay que poder hacerlo.

ACUMAR va camino al fracaso, fundamentalmente por la debilidad provocada por su pecado original, el no haber sido un auténtico órgano interjurisdiccional. Por el contrario, nació como apéndice del Poder Ejecutivo Nacional donde, en general, los problemas entran a la dimensión de la macro política y se alejan estrepitosamente de la gente. La institucionalidad adoptada no puede dar cuenta eficaz de la complejidad del problema ni hacerse cargo del buen resultado de las decisiones por falta de proximidad, de involucramiento concreto. El territorio demanda ser caminado y quienes mejor pueden hacerlo, insisto que voluntad mediante, son quienes tienen competencia y mandato para gestionarlo. Como contracara ACUMAR fue escenario de prolongado ninguneo de la CABA y patética ausencia de la PBA. Los municipios, meros convidados de piedra.

Por eso a seis a√Īos hay enormes retrasos en ejecutar decisiones correctas como el control de la contaminaci√≥n, la erradicaci√≥n de basurales, la relocalizaci√≥n de poblaciones vulnerables, la atenci√≥n sanitaria de la poblaci√≥n impactada, el ordenamiento del suelo con criterio estructural. ¬ŅSon retrasos o es evidencia de incapacidad de gesti√≥n? Lamentablemente, estamos m√°s cerca de la segunda respuesta.

Para resolver problemas metropolitanos hay muchos caminos. En el fondo se trata de lograr gobernabilidad para lo cual no hay fórmulas institucionales preestablecidas. Pero lo que no puede faltar es que las intervenciones vayan por el camino más directo del problema a su solución, para lo cual los actores gubernamentales tienen que estar cerca de la gente y de sus problemas.

Y aclaramos los actores gubernamentales porque en Matanza-Riachuelo a lo largo de m√°s de una d√©cada, especialmente desde el fallo de la Corte, la sociedad civil despleg√≥ un compromiso sin precedentes en una pol√≠tica p√ļblica en Argentina. Pero, los informes de monitoreo del Cuerpo Colegiado instituido en la causa no son respondidos por ACUMAR‚Ķ la Comisi√≥n de Participaci√≥n Social que la integra no funciona‚Ķ la Defensor√≠a del Pueblo de la Naci√≥n se encuentra vacante‚Ķ en fin, para qu√© abundar.

Solo queda una reflexi√≥n, ¬Ņcu√°nto m√°s puede durar la ejemplaridad de un fallo incumplido?