El Riachuelo como política de Estado

Por Santiago Bucciarelli – El pasado 10 de septiembre el Presidente de la Fundación, Pedro Del Piero, participó de la jornada “El Riachuelo como política de Estado” convocada por Embajada Abierta y organizada en conjunto con la Fundación X La Boca en dicho barrio. El evento tuvo como objetivo debatir acerca de la importancia del saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo como política de Estado en el marco de la implementación de la Nueva Agenda Urbana 2030.

Durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), la Argentina se comprometió a promover ciudades más integradas, mejorar la calidad de vida de quienes las habitan y asociar la planificación urbana al desarrollo productivo. Dentro de este marco, el saneamiento de la Cuenca es una política pública prioritaria en el ámbito del Área Metropolitana de Buenos Aires.

La Cuenca Matanza Riachuelo: pasado y presente

La Cuenca Matanza Riachuelo contiene el curso de agua más contaminado de la Argentina y ha sido calificado como uno de los treinta sitios más contaminados del mundo. La contaminación del agua, la ausencia de obras de infraestructura básica, el desarrollo urbano e industrial no planificado ni controlado, la ineficiencia por parte del Estado, la conducta irresponsable de la mayor parte de sector privado y la apatía generalizada de la población, son algunos de los problemas que contribuyen a determinar su estado actual.

Se pueden distinguir tres fuentes principales que contribuyen a la contaminación de la Cuenca: la contaminación de los habitantes que viven en los márgenes del rio, la descarga de afluentes cloacales debido a la deficiente infraestructura y la contaminación de las industrias. Esta situación impacta no solo en términos ambientales sino también en la calidad de vida de los habitantes que viven en las proximidades de la Cuenca que se encuentran en una situación crítica en lo que respecta a situaciones de salubridad y bienestar.

Uno de los principales desafíos a la hora de impulsar el saneamiento de la Cuenca es el problema de la “interjurisdiccionalidad”, ya que distintos actores del sector público tienen responsabilidad en el área afectada: 17 jurisdicciones, 29 organismos y más de medio centenar de normas. Debido a ello, en el año 2006, la Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció en base al fallo de la Causa Mendoza (2004), que el Estado Nacional, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires debían implementar un programa de acciones conjuntas para el saneamiento de la Cuenca y que este debía ser ejecutado por un organismo autónomo. En este contexto se creó la Autoridad Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR) el 5 de diciembre de 2006, a partir de la ley Nº 26.168, cuyos objetivos fueron: mejorar la calidad de vida de los habitantes de la cuenca, recomponer el ambiente y prevenir daños con suficiente grado de predicción.

En el marco de la charla que organizó la Fundación Embajada Abierta, el pasado 10 de septiembre, el expresidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, destacó la rapidez con la que, tanto el Congreso y como el Poder Ejecutivo, crearon ACUMAR. La creación del Ente fue el primer paso para actuar ante este problema metropolitano “porque de lo contrario siempre había estándares diferentes en cada uno de los municipios y las jurisdicciones”.

En el año 2010, la Corte aprobó el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA). Este plan estableció formalmente la autonomía del Ente y la posibilidad de diagramar una serie de objetivos ligados a mejorar la situación del hábitat de los vecinos afectados y de generar indicadores e información acerca de la situación ambiental de la misma (como por ejemplo, monitoreos de la calidad del agua).

En base a este plan, ACUMAR ha avanzado en el saneamiento de la Cuenca, principalmente en lo que respecta al cierre de los basurales clandestinos, los cuales han descendido de 447 a 301, y en la reconversión de un puñado de industrias contaminantes, entre otras iniciativas. Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer y varias críticas con respecto al funcionamiento del organismo, particularmente en lo que refiere a los plazos ya que el avance es relativamente lento.

Con respecto a la contaminación cloacal, según ACUMAR, la cobertura de conexión a la red de cloacas debería superar el 90% para que se visualicen mejoras en las mediciones de calidad de agua del río.  Hoy en día, en base a los datos proporcionados por las dos empresas que brindan servicios de agua y cloacas en la Cuenca (principalmente AYSA pero también ABSA) solo el 49% de los habitantes de las jurisdicciones afectadas tienen conexión formal a la red.

Debido a ello, AYSA ha vehiculizado una de las iniciativas de mayor impacto para solucionar este problema: El Sistema Riachuelo. Esta obra, va a permitir solucionar de manera integral el problema a las limitaciones en la capacidad y calidad de prestación de servicios de desagües cloacales en el Área Metropolitana de Buenos Aires, beneficiando directamente a unos 4,3 millones de habitantes, sentando un precedente en la historia de la recuperación de la Cuenca.

Contaminación hídrica: la experiencia de Bilbao y Londres

El impacto que ha tenido la actividad humana en las cuencas hídricas no esun patrimonio netamente argentino.La contaminación de los ríos es una de las problemáticas más antiguas en lo que a la contaminación ambiental refiere, al ser históricamente una de las vías más fáciles para evacuar desechos tanto orgánicos como inorgánicos.

Debido a los efectos dañinos de la contaminación y a una cada vez mayor concientización acerca de la importancia de nuestra relación con el medio ambiente, los Estados han comenzado a diseñar e implementar políticas públicas para sanear sus cuencas hídricas. Podemos referenciar algunos casos exitosos, como por ejemplo, la recuperación del Nervión en Bilbao o del Támesis en Londres.

En ambos casos, las obras de infraestructura ligadas al tratamiento de los afluentes cloacales y mayores regulaciones a las industrias contaminantes fueron clave para sanear la cuenca y mejorar la calidad hídrica, permitiendo que luego de décadas de ecosistemas “muertos”, estos puedan ser habitados de nuevo. En el caso de Londres por ejemplo, hay más de 125 especies de peces en el Támesis hoy en día. En 1950, antes del inicio de las grandes obras, no había casi ninguna.

La comparación entre la Cuenca Matanza-Riachuelo y la situación del Nervión es interesante, principalmente por el perfil industrial de la desembocadura de ambas cuencas: en el caso de Bilbao esta se consolido como ciudad por ser la desembocadura natural de la actividad industrial y minera del norte de España, por lo que estas actividades (principalmente la siderurgia), tuvieron un peso decisivo en lo que refiere a la contaminación del río. En el caso argentino, la Cuenca Matanza-Riachuelo fue el epicentro de las nacientes actividades industriales de fines del siglo XIX y principios de siglo XX del Área Metropolitana de Buenos Aires, focalizadas en los barrios del sur de la Ciudad y en la localidad de Avellaneda.

Patrimonio arquitectónico: una nueva oportunidad para la Cuenca

Otro aspecto que une a las ciudades de Buenos Aires y Bilbao, es el patrimonio arquitectónico que les ha legado su pasado industrial. Ambas ciudades son parte de un grupo selecto de países que conservan puentes transbordadores. Este tipo de puente fue una innovación de finales de siglo XIX que buscaba mejorar la logística de la actividad marítima, permitiendo el movimiento de bienes sobre una traza elevada varios metros por encima de la superficie del río. De esta manera, los barcos podían circular sin tener que ser interrumpidos por el tráfico entre ambas orillas. La mayoría de ellos se construyeron entre 1893-1916, siendo el Puente de Vizcaya en Bilbao el primero del mundo, y el Puente Nicolás Avellaneda en Buenos Aires uno de los últimos, construido por capitales británicos en 1914.

Ambos puentes cayeron en desuso hacia mitad del siglo XX al quedar obsoletos. Sin embargo, en el marco de un renovado interés por el patrimonio arquitectónico industrial, se han vehiculizado recursos para su restauración y renovada puesta en funcionamiento. En el caso del Puente Vizcaya, luego de año de obras, fue restaurado para ser utilizado principalmente con fines turísticos y, en el año 2006, logró ser declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La puesta en valor del Puente Vizcaya, es un caso más dentro del proceso de renovación urbana del Gran Bilbao, dentro de los que pueden mencionarse el saneamiento del Nervión o la construcción del Museo Guggenheim a las orillas del río, en una zona antes olvidada y degradada.

El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, fue casi desguazado durante la década de los noventa, pero logró ser salvado por la acción de organizaciones y vecinos del barrio. En el año 1995, la Ciudad de Buenos Aires lo declaró sitio de interés cultural y en 1999 fue declarado Monumento Histórico Nacional. En base al esfuerzo de distintas organizaciones públicas, privadas y no gubernamentales se iniciaron los trabajos para su rehabilitación en 2012, que culminaron en 2017.

El regreso del puente transbordador en tanto puesta en valor del patrimonio industrial de la Ciudad puede enmarcarse dentro de un proceso más amplio, que implica la revalorización del uso del suelo urbano en toda la veda de la Cuenca para promover el desarrollo económico, cultural y turístico de dicho lugar. Por ejemplo, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha invertido en nuevas plazas y espacios públicos en la zona, planea la mudanza de la Secretaria de Ambiente y ha relocalizado a 727 familias de las 2.527 que viven en los márgenes del Riachuelo en la Villa 21-24. Por otro lado, se ha  propuesto la urbanización de Villa Inflamable y Villa Tranquila en la localidad de Avellaneda, combinando edificaciones nuevas y antiguas edificaciones industriales abandonadas para convertirlo en un nuevo barrio dentro del marco del Plan Procrear. Asimismo, ACUMAR viene impulsando junto a asociaciones vecinales la puesta en valor del casco histórico de Isla Maciel para promover nuevas actividades turísticas y culturales ligadas al patrimonio histórico y arquitectónico.

Los esfuerzos desde el sector social

En el 2003 la Defensoría del Pueblo de la Nación junto con: Asociación Vecinos La Boca, Centro de Estudios Legales y Sociales, Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires, Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Fundación Ciudad, Poder Ciudadano y la Universidad Tecnológica Nacional (Facultad Regional Buenos Aires) realizaron un diagnóstico del estado de situación de la Cuenca Matanza-Riachuelo en sus distintos aspectos y a partir de ello, reafirmó la gravedad de esta problemática y la necesidad de medidas concretas por parte de las autoridades responsables.

En el 2006 se realizó un segundo informe en el que, desde la Fundación Metropolitana, participamos junto a: Defensoría del Pueblo de la Nación, Asociación Popular La Matanza, Asociación Vecinos La Boca, Centro de Estudios Legales y Sociales, Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales), Fundación Ciudad, Greenpeace, Poder Ciudadano, Universidad Tecnológica Nacional y Universidad Nacional de La Matanza. En este documento se realizó un seguimiento de lo recomendado constatándose la inacción de la administración y la falta de respuesta a las recomendaciones realizadas.

En el año 2009, creamos el  Espacio Matanza Riachuelo y nos propusimos profundizar el análisis sobre los nudos problemáticos vinculados a su dimensión político institucional, es decir, el ejercicio de interjurisdiccionalidad plasmado en: la constitución de un único poder de policía; la participación de diversas voces en la definición de los objetivos de calidad; la coordinación en las decisiones sobre localización industrial y saneamiento; el acceso a información pública y, el ordenamiento de objetivos para el desarrollo institucional. Esta iniciativa ha significado la realización de una consulta a un listado corto de actores interiorizados con la temática con el objetivo de que reuniera las evaluaciones de la sociedad civil y nos aproximara en un primer balance de la ACUMAR 2006 – 2009.