Democracia, Participaci贸n y Pol铆ticas P煤blicas Modernas – Columna para Infobae

Gast贸n UrquizaPor Gast贸n Urquiza 鈥 Director Ejecutivo Fundaci贸n Metropolitana

Hoy, empresas, organizaciones, universidades y movimientos sociales, tienen capacidades y saberes que exceden, en muchos casos, el conocimiento y la voluntad de intervenir del Estado en pol铆ticas p煤blicas.

La planificaci贸n tradicional, basada en la racionalidad cient铆fico-t茅cnica, que supone un actor 煤nico, fuerte y fundamental para resolver demandas, cambia para dar lugar a una nueva planificaci贸n. En ella, la participaci贸n multi actoral se hace fundamental para planificar y legitimar las pol铆ticas de cara a la sociedad. Es importante crear espacios de intervenci贸n, procesos en los que m煤ltiples actores sociales dialoguen y consens煤en la toma de decisiones para el mediano y largo plazo.

En Argentina, tenemos distintos ejemplos de gesti贸n participativa. El Presupuesto Participativo surge tras la crisis del 2001, como respuesta a la necesidad de relegitimaci贸n de las autoridades pol铆ticas. Consiste en un proceso de intervenci贸n de la ciudadan铆a, en el que, junto al gobierno, decide qu茅 pol铆ticas p煤blicas se deben implementar con una parte del presupuesto. Aparece como un mecanismo de participaci贸n directa y universal que redefine la relaci贸n Estado 鈥 Sociedad.

Por otro lado, las pol铆ticas de Gobierno Abierto redefinen el modelo de la gesti贸n de la administraci贸n p煤blica. Apuntan a la consolidaci贸n del Estado de Derecho a trav茅s de la profundizaci贸n de v铆nculos entre las instituciones y los ciudadanos, impulsando la democratizaci贸n. En t茅rminos concretos, brindan un sistema de participaci贸n en el que se garantiza el acceso ciudadano a la informaci贸n (bien fundamental para la toma de decisiones) y mayor transparencia de los gestores pol铆ticos (como herramienta de control).

La participaci贸n no implica s贸lo un cambio de 茅poca, ni un mero salto cualitativo en el m茅todo para dise帽ar pol铆ticas p煤blicas, implica una instancia democratizadora que viene a reforzar la ciudadan铆a. El ciudadano ya no es s贸lo objeto de las pol铆ticas p煤blicas, es tambi茅n sujeto que forma parte del proceso de discusi贸n y decisi贸n.

M谩s de la mitad de la poblaci贸n mundial vive en ciudades. Es un desarrollo din谩mico y constante ante el cual las formas de gobernar parecen quedar obsoletas para abarcar tem谩ticas complejas que vinculan a distintos actores sociales. El 脕rea Metropolitana de Buenos Aires contiene el 38% de la poblaci贸n del pa铆s. Est谩 integrada por 40 gobiernos municipales, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno Federal. Representa la segunda regi贸n m谩s pobre de la naci贸n, donde existen extremos agudos de pobreza, riqueza, desocupaci贸n, marginalidad y concentraci贸n de recursos.

La fragmentaci贸n socioecon贸mica y territorial que sufre esta regi贸n, sumada a la multiplicidad de jurisdicciones, impone la necesidad de una agenda de pol铆ticas p煤blicas a largo plazo. Una mirada metropolitana en la que el Estado planifique con fuerte participaci贸n de la sociedad civil, construyendo espacios de cooperaci贸n regional.

Para entender c贸mo la participaci贸n se ofrece como m茅todo v谩lido para la resoluci贸n de conflictos complejos, en R铆o de Janeiro, el programa de urbanizaci贸n Favela Barrio integr贸 las 谩reas que no formaban parte de los beneficios de la vida urbana. El programa hizo posible la regularizaci贸n de la propiedad del suelo, construyendo infraestructura, servicios y equipamientos. Dej贸 como resultado la conversi贸n de los asentamientos espont谩neos en barrios formales, sac谩ndolos de la irregularidad y abri茅ndolos a una ciudadan铆a formal.

Este tipo de pol铆ticas de integraci贸n urbana no se pueden llevar adelante hoy sin participaci贸n. En la CABA se est谩n llevando a cabo 7 proyectos de urbanizaci贸n de barrios populares con estrategias participativas a trav茅s de mesas barriales. El desaf铆o a resolver pasa por la integraci贸n socio-econ贸mica y la planificaci贸n del uso del suelo lindero de los barrios.

Facilitar y promover espacios de discusi贸n, aportando distintas miradas de sectores que tengan intereses y/o saberes respecto a las demandas sociales, es imprescindible a la hora planificar pol铆ticas p煤blicas en las grandes ciudades.

La tecnolog铆a, como herramienta que facilita la relaci贸n entre los actores, es otro componente fundamental para incorporar en los procesos participativos de mega ciudades con vastos territorios. Ya no es necesario trabajar presencialmente algunas cuestiones. La nube nos ofrece la posibilidad de procesar una gran cantidad de datos pertinentes de miles de actores. Hoy, los encuentros 鈥渃ara a cara鈥 son para tomar decisiones con datos certeros. Si la participaci贸n refuerza la democratizaci贸n, la tecnolog铆a puede hacerla m谩s eficiente.

El Estado debe tener en cuenta las complejidades de cada situaci贸n a resolver, los diferentes recursos que pueden brindar a la discusi贸n los actores involucrados y los grados y bases de poder con los que cuentan.

El Mercado, por su parte, debe articular sus intereses consensuando sus acciones con un Estado presente que planifica pol铆ticas de largo plazo para el desarrollo nacional. Las asociaciones p煤blico-privadas parecen ser una evidencia de este camino a recorrer.